Santa Maria Maggiore: la tumba del maestro de Dante

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Busca en el campanario, a media altura, una cabeza de mujer esculpida en piedra que asoma de la pared como si espiara a los que pasan.

Key Facts

PlaceSanta Maria Maggiore: la tumba del maestro de Dante
AddressVicolo di Santa Maria Maggiore 1, 50123 Firenze FI, Italy
Geo Coordinates43.77330, 11.25300
Part of WalkLa Florencia de Dante: güelfos, gibelinos y casas-torre medievales
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Busca en el campanario, a media altura, una cabeza de mujer esculpida en piedra que asoma de la pared como si espiara a los que pasan. Los florentinos la llaman la Berta, y la iglesia que la lleva es Santa Maria Maggiore, una de las más antiguas de Florencia... y una de las menos miradas, porque la catedral queda a un minuto y lo eclipsa todo.

Sobre la Berta circulan varias leyendas, y ninguna se puede comprobar. La más tierna cuenta que era una verdulera del barrio que dejó sus ahorros para pagar una campana, y que la ciudad le dio las gracias colgando su cara en la torre. Otra, más oscura, habla de una mujer que se burló de un condenado camino del patíbulo y quedó convertida en piedra. Elige la que prefieras... los florentinos llevan siglos haciendo exactamente eso.

Pero el verdadero motivo para detenerte aquí es un hombre. En esta iglesia está enterrado Brunetto Latini, notario, diplomático y sabio, que murió en 1294. Cuando los güelfos florentinos fueron derrotados en Montaperti, en 1260, tuvo que exiliarse en Francia, y allí escribió en francés una enciclopedia enorme, el Livre dou Tresor, el libro del tesoro. De vuelta en Florencia se convirtió en una especie de mentor para toda una generación de jóvenes con ambición... y entre ellos había un muchacho llamado Dante Alighieri.

Y aquí empieza la paradoja que define todo este paseo. En el canto XV del Infierno, Dante se encuentra a su viejo maestro entre los condenados por sodomía, caminando bajo una lluvia de fuego. Y sin embargo es una de las escenas más tiernas del poema: lo llama la querida y buena imagen paterna, y le agradece haberle enseñado cómo el hombre se hace eterno. Lo condena y lo abraza en el mismo verso.

Así de complicada era la ciudad que vas a recorrer: no una postal, sino una red de familias, deudas, parroquias y rencores, vigilada desde lo alto de cientos de torres. Sal hacia Via de' Cerretani, bordea la plaza de la catedral sin detenerte y baja por las callejuelas que hay a espaldas de Via de' Calzaiuoli. En la pequeña Piazza di Sant'Elisabetta te espera una torre que no se parece a ninguna otra.

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