Duddingston Kirk y el Sheep Heid Inn
Why is it significant?
Sube los escalones hasta la pequeña iglesia de piedra con torre cuadrada que vigila el lago. Junto a la verja verás tres cosas curiosas: un collar de hierro colgado del muro, un bloque de piedra con escalones y, a la entrada del cementerio, una torrecilla de dos plantas que parece una garita.
Key Facts
| Place | Duddingston Kirk y el Sheep Heid Inn |
|---|---|
| Address | Old Church Lane, Edinburgh EH15 3PX, UK |
| Geo Coordinates | 55.94150, -3.14880 |
| Part of Walk | Un volcán en la ciudad: Arthur's Seat y Holyrood Park, Edimburgo |
| Generated | Generated |
Sube los escalones hasta la pequeña iglesia de piedra con torre cuadrada que vigila el lago. Junto a la verja verás tres cosas curiosas: un collar de hierro colgado del muro, un bloque de piedra con escalones y, a la entrada del cementerio, una torrecilla de dos plantas que parece una garita.
Duddingston Kirk nació en el siglo XII y es una de las iglesias más antiguas de Edimburgo que siguen en uso. Busca la puerta del muro sur, hoy tapiada, con su arco románico decorado con zigzags: lleva unos ochocientos años ahí, mirando el mismo lago.
El collar de hierro son las jougs: ahí se encadenaba por el cuello a quien la parroquia consideraba pecador, para exponerlo a la vergüenza pública. El bloque de piedra servía para montar a caballo. Y la torrecilla de la entrada se levantó en la década de 1820 por un miedo muy real: los ladrones de cadáveres, que desenterraban a los recién enterrados para venderlos a las escuelas de anatomía. Eran los años de Burke y Hare, que en 1828 llegaron a asesinar para vender cuerpos. Las familias pagaban guardias que pasaban la noche aquí, vigilando las tumbas.
Para quitarse ese mal sabor, el pueblo tiene remedio a pocos pasos, en la calle The Causeway: el Sheep Heid Inn, que presume de servir bebida desde 1360 y de ser una de las tabernas más antiguas de Escocia. Dentro conserva una bolera de bolos del siglo XIX, y la leyenda cuenta que el rey Jacobo VI regaló una caja de rapé con forma de cabeza de carnero, de ahí el nombre. Leyenda o no, la cabeza de carnero sigue en el cartel.
Y aquí termina tu paseo. Empezaste ante un parlamento del siglo XXI dibujado en Barcelona, subiste a un volcán de 350 millones de años y has bajado a una iglesia del siglo XII... todo a pie, sin salir de Edimburgo. Si te quedan fuerzas, el lago está ahí abajo. Si no, ya sabes dónde hay una buena silla.