Plaza de San Andrés e Iglesia Fernandina
Why is it significant?
Llega a la elegante y armónica Plaza de San Andrés, uno de los nudos urbanos más distinguidos de la Axerquía central de Córdoba, donde confluían históricamente los caminos que unían las parroquias orientales con la Medina.
Key Facts
| Place | Plaza de San Andrés e Iglesia Fernandina |
|---|---|
| Address | Plaza de San Andrés s/n, 14002 Cordoba, Spain |
| Geo Coordinates | 37.88580, -4.77360 |
| Part of Walk | Los Patios Señoriales y la Axerquía Norte: De Capuchinos a Viana y San Lorenzo |
| Generated | Generated |
Llega a la elegante y armónica Plaza de San Andrés, uno de los nudos urbanos más distinguidos de la Axerquía central de Córdoba, donde confluían históricamente los caminos que unían las parroquias orientales con la Medina. Presidiendo la explanada se alza la Iglesia de San Andrés apóstol, fundada en el siglo trece por Fernando Tercero el Santo y reformada con gran suntuosidad a finales del siglo diecisiete y principios del dieciocho por los obispos cordobeses, quienes revistieron la nave central con exuberantes retablos dorados barrocos y una espectacular cúpula de media naranja con pinturas al temple. Las fuentes de la plaza derraman su murmullo cristalino entre naranjos y bancos de forja, creando un ambiente de serenidad que invita a la contemplación demorada de las fachadas nobiliarias.
Detén tu mirada en la portada lateral barroca labrada en 1733: una primorosa composición de mármoles de colores presidida por la hornacina con la imagen de San Andrés sosteniendo la cruz en aspa de su martirio, flanqueada por columnas salomónicas con capiteles corintios y ángeles mancebos. En el interior deslumbra el retablo mayor churrigueresco tallado en madera dorada por el maestro Pedro Duque Cornejo, autor también de la célebre sillería del coro de la Mezquita-Catedral.
En la esquina contigua de la plaza se yergue el histórico Palacio de los Marqueses de Villaseca con su noble portada de cantería y su gran escudo de armas labrado en piedra blanca, residencia nobiliaria que acogió tertulias de hidalgos y miembros de las órdenes militares durante los siglos de oro del imperio español.
Toca los fustes de jaspe de la portada: su superficie pulida refleja los rayos del sol de la tarde como si fuera un espejo de piedra preciosa.
Avanza unos pasos hacia el norte por la calle Pedro López para descubrir la fachada del Palacio de Orive.