Pasaje Roverano y túnel histórico de la Línea A del Subte
Why is it significant?
Ingresamos bajo las bóvedas acristaladas del Pasaje Roverano, una de las galerías peatonales comerciales techadas más añejas y aristocráticas de Buenos Aires.
Key Facts
| Place | Pasaje Roverano y túnel histórico de la Línea A del Subte |
|---|---|
| Address | Avenida de Mayo 560, C1084 CABA, Argentina |
| Geo Coordinates | -34.60870, -58.37680 |
| Part of Walk | Plaza de Mayo, Cabildo y Avenida de Mayo: el eje cívico e histórico porteño |
| Generated | Generated |
Ingresamos bajo las bóvedas acristaladas del Pasaje Roverano, una de las galerías peatonales comerciales techadas más añejas y aristocráticas de Buenos Aires. Construido originalmente en 1878 por los hermanos Ángel y Pascual Roverano para unir las calles Victoria y Defensa, el pasaje debió ser modificado radicalmente en 1894 cuando la apertura de la Avenida de Mayo cortó en dos la manzana, adaptando su fachada al flamante estilo art nouveau con vidrieras curvas y carpinterías de bronce brillante.
Este pasaje ostenta un privilegio subterráneo absolutamente único en el continente: en su sótano se construyó una escalera curva privada que desciende directamente al andén de la estación Perú de la Línea A del subterráneo, permitiendo a los clientes acceder a los trenes sin salir a la intemperie.
La Línea A, inaugurada el primero de diciembre de 1913 por la Compañía de Tranvías Anglo-Argentina, fue la primera red de trenes subterráneos de toda América Latina y el hemisferio sur, situando a Buenos Aires al nivel tecnológico de Londres, París y Nueva York. Durante un siglo entero, hasta 2013, los pasajeros viajaron en los legendarios coches belgas La Brugeoise con carrocerías de madera de teca barnizada, asientos de junco trenzado y ventanas de guillotina que crujían con nostalgia sobre los rieles. En los locales del pasaje todavía atienden sastrerías a medida, barberías tradicionales con sillones de cuero giratorios y filatelias donde los coleccionistas examinan estampillas centenarias bajo lupas de bronce. Los balcones interiores de hierro curvado y las lámparas colgantes de cristal opalino evocan los bulevares parisinos decimonónicos que inspiraron a los urbanistas porteños durante la gran expansión comercial de 1890.
La atmósfera de intimidad burguesa y el tintineo de las tijeras en sus locales evocan la edad dorada comercial del cambio de siglo.
Sigamos por la elegante Avenida de Mayo hacia la cuadra del ochocientos para tomar asiento en el legendario Café Tortoni.