Ons' Lieve Heer op Solder, la iglesia del desván
Why is it significant?
Fíjate en la fachada: una casa de canal estrecha, de ladrillo, con su gancho para subir muebles en lo alto y ventanas como las de cualquier vecino. Nada, absolutamente nada, delata que en el último piso hay una iglesia con altar, galerías y órgano.
Key Facts
| Place | Ons' Lieve Heer op Solder, la iglesia del desván |
|---|---|
| Address | Oudezijds Voorburgwal 38, 1012 GD Amsterdam, Netherlands |
| Geo Coordinates | 52.37520, 4.89940 |
| Part of Walk | Ámsterdam medieval: del puerto al Dam, la ciudad que cambió de fe en una tarde |
| Generated | Generated |
Fíjate en la fachada: una casa de canal estrecha, de ladrillo, con su gancho para subir muebles en lo alto y ventanas como las de cualquier vecino. Nada, absolutamente nada, delata que en el último piso hay una iglesia con altar, galerías y órgano.
Después de la Alteración de 1578, la misa católica quedó prohibida en público en Ámsterdam. Pero una buena parte de la ciudad seguía siendo católica, y las autoridades llegaron a un arreglo muy holandés: se podía rezar, siempre que no se viera desde la calle. Nacieron así las iglesias clandestinas, escondidas en patios, almacenes y desvanes. Todo el mundo sabía dónde estaban. Simplemente, nadie hablaba de ellas.
Esta la construyó Jan Hartman, un rico comerciante católico de medias, que compró la casa en 1661. Unió los desvanes de su casa y de las dos casas de atrás, y allí arriba levantó una iglesia completa, consagrada en 1663. Para llegar hay que subir por escaleras estrechas, pasar por salones del siglo XVII y por una cocina, hasta que de pronto el techo se abre y aparece una nave con dos pisos de galerías, capaz de acoger a unas ciento cincuenta personas. Sobre el altar cuelga un cuadro de Jacob de Wit, pintado en el siglo XVIII. Su nombre popular es una pequeña broma: Nuestro Señor en el Desván.
Piensa en lo que significa. Los abuelos de quienes subían aquí a escondidas habían sido los dueños de la ciudad, los que gobernaban el ayuntamiento y llenaban la Oude Kerk. En una sola generación pasaron a rezar entre vigas, pagando a veces discretas sumas para que las autoridades miraran hacia otro lado. Esa tolerancia sin reconocimiento oficial, mezcla de pragmatismo y de hipocresía, es una de las raíces de la manera holandesa de convivir.
La iglesia se usó durante más de dos siglos, y en 1888 se abrió como museo, lo que lo convierte en uno de los más antiguos de la ciudad. Ahora continúa por el canal y gira a la izquierda por cualquiera de las callejuelas que llevan al Damrak, la gran avenida que baja hacia la plaza Dam. Te espera un enorme edificio de ladrillo con una torre cuadrada y un reloj.