Karthuizerhofje: el patio de las viudas

Why is it significant?

Empuja con cuidado la puerta de la Karthuizersstraat, si está abierta, y entrarás en un patio rectangular sorprendentemente grande, con césped, flores y, en el centro, dos viejas bombas de agua de hierro.

Key Facts

PlaceKarthuizerhofje: el patio de las viudas
AddressKarthuizersstraat 21-131, 1015 LM Amsterdam, Netherlands
Geo Coordinates52.37870, 4.88130
Part of WalkÁmsterdam secreta: la curva de oro, los hofjes del Jordaan y el canal de los cerveceros
GeneratedGenerated

Open the walk

Empuja con cuidado la puerta de la Karthuizersstraat, si está abierta, y entrarás en un patio rectangular sorprendentemente grande, con césped, flores y, en el centro, dos viejas bombas de agua de hierro. Alrededor, una fila larguísima de casitas iguales, con sus puertas verdes y sus ventanas pequeñas.

Es el Karthuizerhofje, construido en 1650 para viudas con hijos, y su diseño se atribuye al arquitecto municipal Daniël Stalpaert. A diferencia del patio que acabas de ver, este no fue la caridad privada de un rico, sino una obra de la ciudad. Por eso es tan grande: decenas de viviendas alrededor de un solo patio, una especie de vivienda social del siglo XVII.

El nombre recuerda que aquí, fuera de las murallas medievales, hubo un monasterio de cartujos. Y aquí vuelve a aparecer España. Ámsterdam fue de las últimas ciudades de Holanda en abandonar a Felipe II: siguió siendo católica y leal al rey hasta 1578. Ese año, en la llamada Alteración, los protestantes se hicieron con el ayuntamiento, expulsaron a los regentes católicos y a los frailes, y los bienes de los conventos pasaron a la ciudad. Con el tiempo, sobre aquellas tierras se levantó este patio.

A la vuelta de la esquina, en la Tuinstraat, se esconde otro, el hofje De Zeven Keurvorsten, los siete príncipes electores, con un nombre que suena a corte imperial y un patio diminuto. El Jordaan llegó a tener muchos patios como estos; hoy sobrevive solo un puñado. Encontrarlos es casi un juego: puertas corrientes, sin cartel, que se abren a un silencio inesperado.

Lo extraordinario es que estos lugares siguen sirviendo para lo que se crearon: en ellos vive gente, a menudo personas solas que encuentran aquí una comunidad. Así que habla bajo y sal sin prisa. Luego camina hacia el este por la calle, en dirección a la Prinsengracht: la iglesia de ladrillo con forma de cruz que asoma al fondo es la Noorderkerk.

Nearby stories