El Guadalquivir y las Riberas Reales: Molinos, Jardines y el Río Grande
Del Paseo Fluvial del Alcázar y el Jardín Botánico a los Molinos y la Axerquía
Cordoba · 12 stops · 29 min audio · Generated
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1. Avenida del Alcázar y Jardines de la Ribera
Avenida del Alcázar s/n, 14004 Cordoba, Spain
Comienza tu paseo junto a la barandilla de piedra de la Avenida del Alcázar, donde el rumor constante del río Guadalquivir acompaña el despertar de la ciudad histórica de Córdoba. Desde este mirador fluvial se admiran los muros meridionales de la fortaleza cristiana y los frondosos vergeles que descienden en terrazas escalonadas hacia la lámina de agua, poblados de cipreses centenarios, palmeras y adelfas en flor. La brisa fresca que asciende desde la corriente atempera el clima del valle, creando un microclima umbrío que durante siglos atrajo a emires y reyes para disfrutar de apacibles paseos vespertinos junto al gran cauce andaluz. Durante las mañanas luminosas de primavera, los corredores y ciclistas locales recorren esta ribera disfrutando de la sombra de los tarajes y del trino cantarín de los gorriones morunos.
Observa cómo la corriente fluvial se abre en suaves meandros frente a las arboledas de los sotos: en este tramo el río conserva azudes de origen romano y andalusí que servían para desviar el agua hacia complejas acequias de riego que abastecían las huertas palatinas y los jardines cortesanos. El suelo empedrado sobre el que caminas reposa sobre los antiguos diques de contención que protegían el palacio real de las embestidas de las riadas invernales provocadas por el deshielo de las cumbres béticas.
Bajo las murallas se extendían antaño las almunias islámicas, fincas de recreo donde los botánicos califales aclimataron por primera vez en Europa especies exóticas traídas desde Oriente Próximo, como los naranjos amargos, los limoneros, el granado y la caña de azúcar, transformando para siempre el paisaje agrícola de la península ibérica.
Apoya las manos en la baranda de sillería: siente el frescor de la piedra caliza pulida por generaciones de caminantes que han contemplado aquí el fluir pausado del agua.
Continúa hacia el suroeste bordeando el cauce fluvial por la senda arbolada hasta alcanzar el mirador del Paseo Fluvial.
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2. Paseo Fluvial del Guadalquivir
Paseo Fluvial s/n, 14004 Cordoba, Spain
Avanza por el sendero terrizo del Paseo Fluvial del Guadalquivir, un tramo agreste y apacible donde la naturaleza salvaje reclama su protagonismo en pleno corazón de Córdoba. Aquí las copas entrelazadas de los álamos blancos y sauces llorones filtran los rayos dorados del sol, proyectando reflejos danzantes sobre los remolinos del agua. Este paseo lineal sigue la antigua sirga de los barqueros, el camino por donde mulas y hombres arrastraban mediante gruesas maromas las barcazas cargadas de mercancías cuando remontaban la corriente desde las campiñas del sur hacia los muelles de la ciudad. A lo largo de la orilla crecen espadañas y juncos que los artesanos cesteros recolectaban tradicionalmente para tejer serones, esteras y canastos que se vendían luego en los mercados centrales de la ciudad.
Detén tus pasos para observar la rica fauna que habita en las islas de grava y carrizales: garcetas blancas de plumaje níveo pescan con paciencia entre las piedras, mientras martines pescadores de brillante color azul turquesa se zambullen a toda velocidad para capturar pequeños alevines. Este ecosistema ribereño es una reserva biológica fundamental dentro del curso medio del río, protegida por normativas medioambientales andaluzas. La luz dorada del atardecer baña los muros de piedra creando un espectáculo visual de gran belleza que enamora a todos los visitantes.
Durante el período califal, este tramo fluvial albergaba decenas de norias de madera impulsadas por la fuerza de la corriente, que elevaban millones de litros de agua diarios hacia los acueductos urbanos. El crujido rítmico de los maderos y el chapoteo de los cangilones formaban la banda sonora característica de la Córdoba del siglo diez.
Escucha con atención el rumor de los rápidos: en este punto el cauce se estrecha sobre un lecho rocoso natural que los geólogos denominan el escalón de Córdoba.
Prosigue hacia el suroeste en dirección a los esbeltos arcos de piedra del Puente de San Rafael.
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3. Puente de San Rafael y Vistas Fluviales
Puente de San Rafael s/n, 14004 Cordoba, Spain
Sube a la acera peatonal del Puente de San Rafael, el segundo viaducto histórico construido sobre el Guadalquivir en Córdoba tras dos milenios en los que el Puente Romano fue el único paso firme sobre las aguas. Proyectado por el ingeniero José Eugenio Ribera e inaugurado en abril de 1953, este puente de ocho vanos sustentados por robustas pilas de hormigón y sillares dorados supuso un hito decisivo en la modernización urbana, aliviando la saturación del viaducto clásico y enlazando de forma expedita los barrios meridionales con el centro histórico de la ciudad. Las luminarias de hierro forjado que coronan cada pilar proporcionan una iluminación cálida al atardecer, creando un sendero dorado sobre las aguas que invita a contemplar la caída del sol tras las lomas de la campiña cordobesa.
Contempla desde el pretil la sublime panorámica que se extiende aguas arriba: a lo lejos se recorta la silueta monumental de la Mezquita-Catedral, mientras el río fluye sereno reflejando las torres defensivas y las almenas del Alcázar. En el extremo del viaducto se erige una escultura del arcángel San Rafael, custodio y protector celestial de Córdoba, labrada en piedra blanca para bendecir a todos los viajeros que entran a la urbe. La luz dorada del atardecer baña los muros de piedra creando un espectáculo visual de gran belleza que enamora a todos los visitantes.
La construcción del puente requirió desviar temporalmente el curso de las aguas mediante ataquías y dragados profundos, faenas durante las cuales los obreros desenterraron ánforas romanas de aceite de la Bética y proyectiles de catapulta de asedios medievales, demostrando la milenaria memoria bélica y mercantil de este paso fluvial.
Pasa la mano por la balaustrada de hierro forjado: siente la vibración sorda del tráfico que cruza este eje vital de comunicación andaluza.
Desciende por la rampa occidental hacia la Avenida del Corregidor para internarte en el cinturón verde ribereño.
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4. Avenida del Corregidor y Sotos del Río
Avenida del Corregidor s/n, 14004 Cordoba, Spain
Transita bajo la dilatada bóveda vegetal de la Avenida del Corregidor, una elegante arteria arbolada trazada a mediados del siglo veinte sobre los antiguos meandros desecados del Guadalquivir. Flanqueada por hileras monumentales de plátanos de sombra cuyas ramas forman un dosel continuo que mitiga el rigor del sol estival, esta avenida conecta el sector del Alcázar con los extensos parques y jardines botánicos del suroeste de Córdoba. A tu izquierda se divisan los sotos del río, donde sauces salgareños y cañaverales espesos albergan una activa colonia de paseriformes y garzas reales. Los bancos de madera instalados a lo largo del paseo ofrecen un remanso idóneo para la tertulia vespertina, donde familias y paseantes disfrutan del fresco fluvial mientras contemplan el vuelo rasante de las golondrinas sobre las copas de los árboles.
Fíjate en los muros de contención escalonados que defienden la calzada: fueron levantados con gruesos sillares de arenisca para canalizar las violentas avenidas fluviales que en otoños lluviosos anegaban por completo las huertas bajas de San Basilio. La ingeniería civil española del siglo veinte supo conjugar la seguridad hidráulica con la creación de amplios paseos peatonales para el disfrute de la ciudadanía cordobesa. La luz dorada del atardecer baña los muros de piedra creando un espectáculo visual de gran belleza que enamora a todos los visitantes.
El título de corregidor que da nombre a esta vía recuerda la histórica figura del gobernador civil y militar nombrado directamente por los reyes de Castilla para administrar justicia, supervisar los abastos y ordenar el crecimiento urbanístico de Córdoba desde finales de la Edad Media hasta la disolución del régimen municipal señorial.
Escucha el murmullo del viento filtrándose entre las hojas de los plátanos: genera una sensación balsámica de frescor en mitad de la cálida vega andaluza.
Dirígete hacia el sur hasta encontrar las verjas monumentales de acceso al Real Jardín Botánico de Córdoba.
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5. Real Jardín Botánico de Córdoba
Avenida de Linneo s/n, 14004 Cordoba, Spain
Accede al apacible recinto del Real Jardín Botánico de Córdoba, un extraordinario espacio de más de cinco hectáreas fundado en 1980 a orillas del Guadalquivir y reconocido con el título de Real por la Corona española. Este prestigioso centro de investigación botánica reúne colecciones vivas de flora autóctona mediterránea, endemismos ibéricos amenazados y especies de interés agronómico tradicional, distribuidas en parterres temáticos ordenados según criterios evolutivos, ecológicos y etnobotánicos. Fuentes cantarinas de azulejos y pérgolas con rosales trepadores recrean la refinada estética de los jardines andalusíes. El jardín promueve programas educativos para colegios y talleres universitarios, concienciando a miles de visitantes sobre la urgencia de proteger la biodiversidad andaluza y preservar las variedades agrícolas tradicionales frente a la pérdida de hábitats naturales.
Recorre la Rosaleda y el Arboretum donde se conservan robles centenarios, encinas, alcornoques y cipreses majestuosos: en el invernadero principal se exhiben especies tropicales y subtropicales de Canarias y América, mientras que el Museo de Etnobotánica profundiza en las relaciones culturales y medicinales entre el ser humano y las plantas a lo largo de milenios, desde los remedios tradicionales moriscos hasta la farmacopea moderna. La luz dorada del atardecer baña los muros de piedra creando un espectáculo visual de gran belleza que enamora a todos los visitantes.
El jardín cuenta con un banco de germoplasma vegetal de referencia internacional, donde se conservan semillas congeladas de miles de especies vegetales silvestres de Andalucía para garantizar su preservación frente a sequías extremas y el cambio climático, situando a Córdoba a la vanguardia de la conservación biológica europea.
Aspira la fragancia embriagadora del rincón de plantas aromáticas: romero, tomillo silvestre, lavanda y albahaca desprenden aceites esenciales bajo el tibio sol del mediodía.
Camina hacia el extremo oriental del recinto botánico junto al río para visitar el histórico Molino de la Alegría.
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6. Molino de la Alegría y Museo de Paleobotánica
Paseo de la Ribera s/n, 14004 Cordoba, Spain
Sitúate ante la recia fábrica de sillería del Molino de la Alegría, un formidable molino harinero de origen andalusí encaramado sobre las corrientes del Guadalquivir e integrado hoy dentro del recinto botánico. Documentado en crónicas medievales desde el siglo trece y reconstruido ampliamente en época renacentista y barroca, este ingenio hidráulico aprovechaba el desnivel de las aguas mediante compuertas y socaz de sillería para mover pesadas muelas de piedra que trituraban el trigo de la campiña cordobesa, abasteciendo de harina blanca a los hornos de pan de toda la ciudad. Los muros de mampostería muestran la huella indeleble de las grandes riadas históricas, marcadas con placas conmemorativas que recuerdan las cotas alcanzadas por las aguas desbordadas en temporales extraordinarios.
Entra en su interior abovedado para descubrir el fascinante Museo de Paleobotánica que alberga sus salas: una colección única en Europa de fósiles vegetales que abarca más de cuatrocientos millones de años de historia geológica, desde los helechos gigantescos del Carbonífero hasta maderas silicificadas del Mesozoico descubiertas en yacimientos paleontológicos de Sierra Morena y de la cuenca del Guadalquivir. La luz dorada del atardecer baña los muros de piedra creando un espectáculo visual de gran belleza que enamora a todos los visitantes.
A comienzos del siglo veinte, el molino fue adaptado para alojar una primitiva turbina hidroeléctrica que generaba fluido eléctrico para el alumbrado incandescente de las calles de Córdoba, siendo pionero en la transición energética andaluza antes de su abandono fabril y su posterior rescate cultural.
Mira a través de las rejas del suelo hacia el canal de desagüe: verás cómo las aguas bravas del río baten con furia milenaria contra los tajamares de piedra bajo el edificio.
Cruza hacia la orilla izquierda del río siguiendo el paseo peatonal para adentrarte en la margen sur del Guadalquivir.
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7. Paseo Fluvial de la Margen Izquierda
Avenida Fray Albino s/n, 14009 Cordoba, Spain
Camina por la espaciosa acera ribereña de la margen izquierda del Guadalquivir, a lo largo del paseo que discurre frente al Campo de la Verdad en la orilla sur de Córdoba. Desde esta perspectiva privilegiada y despejada de obstáculos visuales, la mirada abarca la orilla norte en toda su majestuosidad: las murallas del Alcázar, las cubiertas de las Caballerizas Reales y las torres defensivas componen una estampa armónica donde la arquitectura de piedra dialoga con la franja verde de los sauces y álamos que pueblan el lecho del río. En los bancos de piedra orientados hacia el norte, fotógrafos y pintores aficionados instalan sus caballetes al atardecer para plasmar la silueta dorada de los monumentos reflejada en el espejo del agua.
Observa la anchura del cauce fluvial en este sector: en época romana, el Guadalquivir se ensanchaba formando una balsa natural donde fondeaban gabarras y chalupas fluviales que transportaban tinajas de vino y aceite. Las riberas meridionales estaban ocupadas por alfareros y tejedores que aprovechaban las arcillas decantadas por el río para modelar ladrillos y cerámicas domésticas destinadas a la construcción de la Colonia Patricia. La luz dorada del atardecer baña los muros de piedra creando un espectáculo visual de gran belleza que enamora a todos los visitantes.
Esta orilla sur fue testigo en la Edad Media de importantes asambleas militares y campamentos reales durante las guerras civiles castellanas, recibiendo el nombre de Campo de la Verdad tras un célebre duelo judicial medieval en el que dos nobles caballeros dirimieron un litigio de honor ante el testimonio de la multitud congregada.
Detén tu marcha un instante para sentir la suave brisa del sur: trae consigo el olor a jara y monte bajo transportado por el aire desde las estribaciones de la Campiña.
Avanza hacia el este bordeando el río hasta alcanzar la animada Plaza de Santa Teresa en el corazón del barrio.
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8. Plaza de Santa Teresa en el Campo de la Verdad
Plaza de Santa Teresa s/n, 14009 Cordoba, Spain
Llega a la bulliciosa Plaza de Santa Teresa, el auténtico corazón neurálgico, comercial y comunitario del barrio del Campo de la Verdad. Este populoso sector de la margen sur de Córdoba, habitado históricamente por hortelanos, pescadores de río y jornaleros agrícolas de la campiña, conserva una identidad vecinal entrañable marcada por casas bajas encaladas, tabernas tradicionales de vino amontillado y pequeños ultramarinos donde el trato cotidiano es cercano y fraterno. La plaza, presidida por la iglesia parroquial de Santa Luisa de Marillac, es un hervidero de vida local a cualquier hora del día. Los puestos ambulantes de caracoles en salsa y caldo picante llenan la plaza durante los meses primaverales, congregando a familias enteras alrededor de humeantes cazuelas de barro en una de las costumbres más entrañables de la gastronomía popular cordobesa.
Contempla el monumento dedicado a las gentes del Campo de la Verdad erigido en la plaza: recuerda la abnegada lucha de los vecinos frente a las catastróficas riadas del siglo veinte, especialmente la pavorosa inundación de diciembre de 1963, cuando el Guadalquivir se desbordó anegando cientos de hogares y obligando a los habitantes a refugiarse en las azoteas y en la cercana colina del cerro de San Cristóbal. La luz dorada del atardecer baña los muros de piedra creando un espectáculo visual de gran belleza que enamora a todos los visitantes.
En las tabernas de esta plaza se gestó una célebre tradición culinaria cordobesa: el flamenquín artesanal gigante, elaborado enrollando finos filetes de lomo de cerdo con jamón serrano curado y huevo duro, frito en abundante aceite de oliva virgen hasta adquirir una corteza crujiente y dorada que deleita a los paladares más exigentes.
Escucha las animadas conversaciones de los vecinos sentados en las terrazas: el acento musical cordobés resuena con autenticidad popular en este rincón genuino.
Camina hacia el noreste en dirección al río para descubrir la pintoresca Ermita de la Candelaria junto a la ribera.
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9. Ermita de la Candelaria y Ribera Sur
Calle Candelaria 2, 14009 Cordoba, Spain
Detén tus pasos ante la sobria y encalada fachada de la Ermita de Nuestra Señora de la Candelaria, un recoleto santuario levantado en el siglo dieciocho para atender las necesidades espirituales de las familias de barqueros y hortelanos que poblaban los arrabales meridionales de Córdoba. Con su espadaña de ladrillo visto donde cuelga una pequeña campana de bronce y su portada adintelada de sillería dorada rematada por un azulejo devocional, la ermita constituye un conmovedor ejemplo de la arquitectura religiosa popular andaluza levantada gracias a la devoción comunitaria y las limosnas de los cofrades. Los azulejos trianeros que decoran el zaguán representan barcas pesqueras y escenas bíblicas del paso del mar Rojo, subrayando la secular devoción marinera y fluvial que caracterizó a este arrabal cordobés.
Asómate a su interior recogido: la nave única cubierta con bóveda de cañón alberga un sencillo retablo de madera estofada presidido por la imagen de la Virgen de la Candelaria sosteniendo al Niño Jesús en sus brazos y portando la tradicional candela encendida que simboliza la luz purificadora que guía a los navegantes y caminantes en las noches de tinieblas sobre el río. La luz dorada del atardecer baña los muros de piedra creando un espectáculo visual de gran belleza que enamora a todos los visitantes.
Cada dos de febrero, con motivo de la festividad de la Candelaria, la ermita y las calles adyacentes se llenan de hogueras nocturnas donde los vecinos queman ramas secas de olivo y sarmientos de vid, entonando coplas populares y compartiendo anís dulce y tortas de manteca en una fiesta que fusiona ritos purificatorios ancestrales con la piedad mariana.
Toca las jambas encaladas de la puerta: la cal viva aplicada capa sobre capa durante doscientos años ha suavizado las aristas de la piedra en una textura sedosa.
Avanza hacia el este cruzando hacia los jardines del Parque de Miraflores Sur para contemplar la escultura del Hombre Río.
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10. Parque de Miraflores Sur y Escultura del Hombre Río
Paseo de Miraflores s/n, 14009 Cordoba, Spain
Asómate al pretil ajardinado del Parque de Miraflores Sur para contemplar una de las obras de arte contemporáneo más curiosas y queridas de Córdoba: la escultura flotante del Hombre Río. Creada en 2006 por los escultores cordobeses Rafael Cornejo y Francisco Marcos, esta figura antropomórfica de color blanco modelada en fibra de vidrio y resina sintética flota serenamente sobre el agua en mitad de la corriente del Guadalquivir, representando a un bañista recostado plácidamente boca arriba con los brazos abiertos disfrutando del fluir eterno de las aguas andaluzas. Grupos de jóvenes se reúnen en las gradas de césped del parque para contemplar la figura mientras tocan guitarras flamencas, convirtiendo la ribera en un improvisado escenario de arte y convivencia juvenil.
Observa cómo la escultura bascula con suavidad al compás del oleaje fluvial: amarrada al lecho del río mediante cables submarinos y contrapesos de hormigón, la figura resiste el embate de las corrientes y las crecidas periódicas, convirtiéndose en un símbolo icónico de la reconciliación moderna de la ciudad con su río. Su silueta resalta con fuerza sobre el verde intenso de los sauces y cañaverales de la orilla opuesta. La luz dorada del atardecer baña los muros de piedra creando un espectáculo visual de gran belleza que enamora a todos los visitantes.
La instalación original fue concebida como una intervención artística temporal y efímera durante una muestra de escultura urbana, pero la respuesta entusiasta de los cordobeses y su inmediata adopción como hito popular motivaron al ayuntamiento a indultar la pieza y reinstalarla de forma permanente como guardián lúdico del Guadalquivir.
Fíjate en los cormoranes que a menudo se posan sobre el pecho o las rodillas de la escultura: utilizan al gigante blanco como posadero privilegiado para secar sus alas al sol.
Cruza hacia la orilla norte por el puente y sube por la ribera hasta el histórico Molino de Martos.
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11. Molino de Martos y Centro de Interpretación del Agua
Paseo de la Ribera s/n, 14002 Cordoba, Spain
Llega a los pies de la imponente fábrica de piedra del Molino de Martos, el ingenio hidráulico más grandioso, complejo y mejor conservado de la ribera fluvial de Córdoba. Asentado sobre las ruinas de una presa romana y erigido en época andalusí durante el siglo diez bajo el califato omeya, este formidable complejo molinero cuenta con un dique diagonal de sillería de más de cien metros que embalsaba el agua del Guadalquivir para encauzarla hacia sus cuatro cárcavos abovedados, donde poderosas ruedas hidráulicas movían pesadas piedras de molino que producían toneladas de harina diaria. Los canales de alimentación de piedra conservan las compuertas de roble utilizadas para regular el caudal, demostrando la extraordinaria pericia técnica de los alarifes califales en el control de la energía hidráulica.
Adéntrate en sus salas restauradas para recorrer el Museo del Agua: a través de maquetas interactivas, engranajes de madera de encina y paneles didácticos, la exposición desvela los secretos de la ingeniería molinera medieval y el aprovechamiento de la energía hidráulica en al-Andalus. Desde sus ventanales de arco de medio punto se contempla el estruendo salvaje del agua despeñándose por el vertedero de la presa hacia los bajos sotos fluviales. La luz dorada del atardecer baña los muros de piedra creando un espectáculo visual de gran belleza que enamora a todos los visitantes.
Tras la conquista cristiana de 1236, el rey Fernando Tercero el Santo donó el molino a la Orden Militar de Calatrava, cuyos caballeros encomenderos lo ampliaron añadiendo batanes textiles donde se golpeaban y prensaban paños de lana para uniformes militares, impulsando la industria manufacturera cordobesa en los siglos catorce y quince.
Apoya las manos en los muros de sillería del cárcavo: siente la trepidación sorda y continua generada por la masa de agua que se cuela bajo la solería.
Sube por las empinadas callejuelas empedradas de la Axerquía hacia el norte para alcanzar la Plaza de San Pedro.
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12. Plaza de San Pedro y Basílica Menor
Plaza de San Pedro s/n, 14002 Cordoba, Spain
Culmina tu andadura fluvial en el solemne y recogido recinto de la Plaza de San Pedro, uno de los enclaves de mayor trascendencia histórica y espiritual de toda Córdoba. Presidiendo la explanada empedrada se yergue la Basílica Menor de San Pedro, un templo de origen visigodo fundado en el siglo cuatro que albergó la catedral cristiana de la ciudad durante los primeros siglos de la dominación musulmana. Tras la reconquista de 1236, el rey Fernando Tercero mandó reedificar la iglesia en estilo gótico-mudéjar como parroquia fernandina principal del arrabal de la Axerquía. Las campanas de la torre repican solemnemente anunciando las festividades patronales, esparciendo sus ecos centenarios sobre los tejados encalados del arrabal en una despedida inolvidable.
Traspasa la portada manierista diseñada en 1575 por el insigne arquitecto Hernán Ruiz Segundo para penetrar en un templo cargado de misterio: en 1575, durante unas obras de restauración bajo el altar mayor, los canónigos descubrieron milagrosamente los restos óseos incorruptos de los Santos Mártires de Córdoba —Januario, Fausto y Marcial— ejecutados en época romana bajo las persecuciones del emperador Diocleciano, convirtiendo el templo en foco perenne de peregrinación devocional. La luz dorada del atardecer baña los muros de piedra creando un espectáculo visual de gran belleza que enamora a todos los visitantes.
La basílica fue distinguida con el rango de basílica menor por decreto del papa Benedicto Dieciséis en 2006, reconociendo su excepcional antigüedad e importancia en la cristianización de Hispania. Su retablo barroco de madera dorada y sus capillas laterales custodian lienzos devocionales de la escuela pictórica barroca cordobesa.
Guarda un instante de silencio en el altar de los mártires: el aroma a incienso y cera centenaria envuelve las naves en una calma sobrecogedora.
Aquí concluye tu recorrido por el Guadalquivir y las riberas reales de Córdoba, donde los molinos califales, los puentes históricos y las aguas del Río Grande han forjado la identidad eterna de esta tierra andaluza.