Playa del Cabanyal y el Taller al Aire Libre de Sorolla

Why is it significant?

Contempla la infinita lámina de arena fina y dorada que se funde con el vaivén apacible del oleaje turquesa bajo el sol radiante de Valencia.

Key Facts

PlacePlaya del Cabanyal y el Taller al Aire Libre de Sorolla
AddressPasseig Marítim del Cabanyal, s/n, 46011 València, Spain
Geo Coordinates39.47250, -0.32300
Part of WalkEl Cabanyal Marítimo, Las Arenas y la Luz de Sorolla en Valencia
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Contempla la infinita lámina de arena fina y dorada que se funde con el vaivén apacible del oleaje turquesa bajo el sol radiante de Valencia. Estás pisando el taller al aire libre más célebre de la historia de la pintura española: la orilla de la Playa del Cabanyal donde el maestro Joaquín Sorolla y Bastida plantó su caballete de campaña durante los veranos comprendidos entre 1895 y 1910. Sorolla clavaba con fuerza las patas de madera de su trípode en la arena húmeda para que el viento no derribara sus lienzos gigantescos, pintando con frenética rapidez para atrapar la luz fugaz del mediodía antes de que cambiara la posición del sol.

En esta misma franja costera nacieron obras cumbres del luminismo como Paseo a orillas del mar de 1909, donde su esposa Clotilde y su hija María caminan con vestidos blancos de gasa agitados por la brisa, o Niños en la playa de 1910, donde los cuerpos desnudos de los pequeños nadadores brillan mojados reflejando los tonos malvas, esmeraldas y dorados del agua marina. Sorolla no pintaba la playa como un paisaje inerte, sino como una fiesta vital de luz, sal y alegría de vivir.

Para protegerse del calor extremo, el artista vestía un amplio traje blanco de lino y un sombrero de paja de jipijapa, sujetando con piedras las esquinas de sus paletas de óleo repletas de tonos blancos de plata, ocres tostados y ultramares. Los pescadores del Cabanyal lo consideraban uno más de los suyos y le ayudaban a sujetar las telas cuando el viento arreciaba.

Si miras hacia el romper de las olas en la orilla, notarás exactamente los mismos destellos dorados que Sorolla lograba plasmar con empastes gruesos aplicados con espátula.

Avanza por el paseo marítimo hacia el norte unos quinientos metros hacia las arenas de la Malvarrosa y la memoria de Blasco Ibáñez.

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