Santuario de la Consolata y Rotonda de Juvarra
Why is it significant?
Deténgase en la recoleta plazuela empedrada que se extiende frente al Santuario de la Basílica de la Consolata, el centro de devoción mariana más venerado y querido por el pueblo turinés, dedicado a Nuestra Señora de la Consolación.
Key Facts
| Place | Santuario de la Consolata y Rotonda de Juvarra |
|---|---|
| Address | Piazza della Consolata 1, 10122 Turin, Italy |
| Geo Coordinates | 45.07680, 7.67920 |
| Part of Walk | Palacio Real, Sábana Santa y Cuadrilátero Romano: Los Orígenes Imperiales de Turín |
| Generated | Generated |
Deténgase en la recoleta plazuela empedrada que se extiende frente al Santuario de la Basílica de la Consolata, el centro de devoción mariana más venerado y querido por el pueblo turinés, dedicado a Nuestra Señora de la Consolación. Levantado en el siglo décimo sobre un torreón de la muralla romana por monjes benedictinos llegados de Novalesa, el templo fue transformado radicalmente a partir de 1678 por el genio de Guarino Guarini en un audaz conjunto de nave elíptica rodeada de capillas poligonales. En 1729, el rey Víctor Amadeo II confió a Filippo Juvarra la culminación del santuario: el maestro siciliano añadió el luminoso presbiterio circular con columnas de mármol verde y el fastuoso altar mayor que cobija el milagroso icono de la Virgen Consoladora. El interior es un deslumbrante despliegue de mármoles polícromos, dorados barrocos y millares de exvotos pintados que tapizan las paredes. El silencio que reina bajo sus cúpulas invita al más hondo recogimiento devocional de los fieles.
Contemple el robusto campanario románico que flanquea el templo: edificado hacia el año mil por el abad Gezone, es el único testimonio arquitectónico de la Alta Edad Media que sobrevive íntegro en Turín, con cuatro niveles de bíforas lombardas que albergan la campana mayor de más de cuatro toneladas.
Justo enfrente del templo abre sus puertas el histórico Café Al Bicerin fundado en 1763: en sus mesas de mármol nació la mítica bebida turinesa que funde café espresso ardiente, chocolate negro espeso y crema de leche fría, elogiada por Cavour y Dumas.
Observe las paredes cubiertas de exvotos pintados sobre hojalata: narran con conmovedora inocencia rescates milagrosos durante accidentes de carruajes, incendios urbanos y el gran asedio de 1706.
Baje hacia el sur por la Via della Consolata para desembocar en la despejada Plaza Saboya.