Plaza Congo y círculo sagrado de tambores africanos
Why is it significant?
Pisen con reverencia el círculo adoquinado de Plaza Congo, el suelo musicalmente más influyente de todo el hemisferio occidental.
Key Facts
| Place | Plaza Congo y círculo sagrado de tambores africanos |
|---|---|
| Address | Congo Square, 701 N Rampart St, New Orleans, LA 70116, United States |
| Geo Coordinates | 29.96280, -90.06800 |
| Part of Walk | Tremé, Plaza Congo y cuna del jazz: raíces africanas y resistencia cultural |
| Generated | Generated |
Pisen con reverencia el círculo adoquinado de Plaza Congo, el suelo musicalmente más influyente de todo el hemisferio occidental. Durante el siglo dieciocho y las primeras décadas del diecinueve, bajo los regímenes coloniales de Francia y España, la legislación del Código Negro concedía a las personas esclavizadas el domingo como jornada de descanso obligatoria. Cientos de hombres y mujeres de diversas naciones africanas—yorubas, congos, bambaras y mandingas—se congregaban aquí, en lo que entonces eran los confines pantanosos de la ciudad, para vender hortalizas de sus huertos, intercambiar noticias y hacer vibrar los tambores de sus ancestros.
Imaginen el torrente sonoro que conmocionaba este claro: mientras en el resto de América del Norte los dueños de plantaciones prohibían estrictamente los tambores por temor a rebeliones, en Nueva Orleans los ritmos polirrítmicos y los cantos antifonales resonaban abiertamente bajo los robles. Las cocineras criollas preparaban calas dulces de arroz frito y pasteles de praliné que vendían a los transeúntes para comprar la manumisión de sus hijos.
En 1819, el célebre arquitecto Benjamin Henry Latrobe visitó la plaza y dejó asombrosos bocetos y crónicas detalladas de los instrumentos que presenció: tambores tallados en troncos huecos con parches de piel de buey llamados bamboulas, calabazas cubiertas de cuentas, sonajas de mandíbula de caballo y banjos primitivos. Los círculos de danzantes ejecutaban la calinda y el bamboula con movimientos sincopados que contenían el pulso del tresillo caribeño y la escala pentatónica africana. Cuando estas raíces ancestrales se fusionaron a fines del siglo diecinueve con las bandas de vientos francesas y los himnos espirituales, nació el lenguaje sincopado que llamamos jazz. La reina del vudú Marie Laveau realizaba también oraciones en las inmediaciones antes de las danzas comunales.
Todavía hoy, cada domingo por la tarde a las tres en punto, percusionistas y bailarines locales se reúnen en este círculo exacto para mantener viva la vibración ininterrumpida de los tambores sagrados.
Continúen hacia el noreste a lo largo de las lagunas del parque hasta alcanzar la estatua monumental de Louis Armstrong.