Jardín del Bosque Sagrado y Laderas de la Garde

Why is it significant?

Asciende por las sombreadas sendas peatonales del Jardín del Bosque Sagrado, un frondoso parque botánico que tapiza las empinadas laderas septentrionales de la colina de la Garde.

Key Facts

PlaceJardín del Bosque Sagrado y Laderas de la Garde
AddressRue Fort du Sanctuaire, 13007 Marseille, France
Geo Coordinates43.28580, 5.37020
Part of WalkSan Víctor, Notre-Dame de la Garde y Vauban: De la abadía fortificada a la Virgen dorada
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Asciende por las sombreadas sendas peatonales del Jardín del Bosque Sagrado, un frondoso parque botánico que tapiza las empinadas laderas septentrionales de la colina de la Garde. Este monte rocoso de caliza blanca estuvo antiguamente desprovisto de vegetación, batido por vientos inclementes, hasta que a mediados del siglo diecinueve el ayuntamiento y la diócesis emprendieron un ambicioso plan de repoblación forestal para embellecer los accesos peatonales a la nueva basílica. Senderos escalonados bordeados de barandillas de madera serpentean entre densos bosquetes de pinos carrascos, cipreses centenarios, encinas y aromáticos matorrales de romero y jara provenzal. A medida que ganas altura, las copas de los árboles se abren en balcones naturales que descubren vistas cada vez más espectaculares del Puerto Viejo, los muelles de La Joliette y los macizos montañosos que abrazan la bahía. El canto de las cigarras en los meses cálidos resuena con fuerza en este oasis verde, atenuando el rumor del tráfico de la metrópoli que queda a tus pies. Bancos de piedra rústica invitan a los peregrinos a recuperar el aliento en esta penosa ascensión que los devotos realizaban antiguamente a pie y descalzos. El aire huele a resina de pino y tomillo silvestre bañado por el sol. Te encuentras en los umbrales sagrados de la colina más venerada de toda Provenza.

Asómate entre los pinos: la panorámica sobre los fuertes y la catedral de La Major al borde del mar adquiere desde aquí una profundidad escénica deslumbrante.

Durante la Edad Media, esta ladera empinada estaba sembrada de pequeños oratorios donde los marineros se arrodillaban para rogar protección antes de zarpar en largas travesías.

Entre las rocas calizas del parque anidan parejas de vencejos reales y cernícalos que aprovechan las corrientes térmicas ascendentes del mediodía.

Remata la ascensión final por las escalinatas de piedra para situarte a los pies de la monumental basílica de Notre-Dame de la Garde.

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