Placeta de la Puerta del Sol y el Lavadero Histórico
Why is it significant?
Llega a la pintoresca Placeta de la Puerta del Sol, situada en lo alto del Mauror, donde el visitante se encuentra frente a uno de los monumentos etnográficos más entrañables y singulares de Granada: el Lavadero de la Puerta del Sol, construido a finales del siglo diecisiete para servicio…
Key Facts
| Place | Placeta de la Puerta del Sol y el Lavadero Histórico |
|---|---|
| Address | Placeta de la Puerta del Sol s/n, 18009 Granada, Spain |
| Geo Coordinates | 37.17480, -3.59280 |
| Part of Walk | El Realejo y la Antigua Judería: Cármenes Señoriales, Santo Domingo y los Mártires |
| Generated | Generated |
Llega a la pintoresca Placeta de la Puerta del Sol, situada en lo alto del Mauror, donde el visitante se encuentra frente a uno de los monumentos etnográficos más entrañables y singulares de Granada: el Lavadero de la Puerta del Sol, construido a finales del siglo diecisiete para servicio comunitario de los vecinos del alto Realejo. Esta elegante estructura al aire libre cuenta con una cubierta de teja árabe a cuatro aguas sostenida por robustas columnas toscanas de piedra caliza de cantera local, bajo las cuales se extiende una larga pila de piedra con lavaderos individuales acanalados. La estructura conserva el empedrado tradicional granadino a base de cantos rodados blancos y negros del Darro y el Genil, dispuestos con esmero formando dibujos geométricos que canalizan el agua de lluvia hacia los desagües históricos.
Asómate al pretil que delimita la plaza y déjate maravillar por la panorámica abierta: desde esta terraza encumbrada se contemplan los tejados rojizos del Realejo escalonándose hacia la vega, las cúpulas barrocas de las iglesias conventuales y la campiña fértil perdiéndose en el horizonte. En este rincón reina un silencio luminoso roto únicamente por el piar de los gorriones y el rumor de las fuentes, transportando al paseante a la atmósfera apacible de un pueblo andaluz del siglo pasado.
El lavadero era el epicentro de la vida social femenina del barrio: aquí se reunían las lavanderas a restregar las sábanas con jabón casero elaborado con aceite reciclado y sosa cáustica, cantando coplillas populares, transmitiendo romances orales y comentando las noticias de la ciudad mientras la colada se secaba al sol sobre los matorrales de romero de la ladera.
Fíjate en el desgaste cóncavo de las piedras de lavar: miles de horas de trabajo diario durante tres centurias moldearon la piedra caliza con una suavidad de seda.
Desciende por la empinada Cuesta de Santa Catalina hacia la Plaza de Santo Domingo para descubrir el imponente templo dominico.