Tour du Molard y Place du Molard
Why is it significant?
Alce la mirada hacia las almenas defensivas de la Tour du Molard, cuyos recios sillares de piedra arenisca dominan esta concurrida plaza de la Ciudad Baja de Ginebra.
Key Facts
| Place | Tour du Molard y Place du Molard |
|---|---|
| Address | Place du Molard 2, 1204 Ginebra, Suiza |
| Geo Coordinates | 46.20380, 6.14780 |
| Part of Walk | Ciudad Vieja de Ginebra: Catedral de San Pedro y Muro de los Reformadores |
| Generated | Generated |
Alce la mirada hacia las almenas defensivas de la Tour du Molard, cuyos recios sillares de piedra arenisca dominan esta concurrida plaza de la Ciudad Baja de Ginebra. Reconstruida en 1591 sobre cimientos medievales de 1386, esta emblemática torre de vigilancia custodiaba antaño el acceso directo al antiguo puerto lacustre, donde barcazas de fondo plano descargaban sal, vino, madera de construcción y cereales procedentes de Saboya. Los relieves heráldicos esculpidos en su fachada celebran el inquebrantable espíritu de libertad e independencia de la república protestante.
Al caminar sobre la plaza adoquinada, observe los adoquines luminosos integrados en el suelo que destellan bajo sus pies al caer la tarde. En el pavimento moderno se hallan incrustados adoquines de vidrio iluminados que reproducen la palabra Bienvenida en numerosos idiomas del mundo. Esta instalación artística contemporánea titulada El umbral de las palabras tiende un puente poético entre el pasado mercantil medieval y la vocación universal de Ginebra como capital de paz y diplomacia.
Durante el siglo dieciséis, la Place du Molard constituía el corazón palpitante del comercio ginebrino. En este mismo recinto se congregaban mercaderes saboyanos, refugiados hugonotes y ciudadanos locales para escuchar los sermones encendidos de los primeros reformadores, mucho antes de que el Consejo General proclamara formalmente la Reforma en mayo de 1536. Las mansiones señoriales que rodean el perímetro conservan el noble empaque de aquella próspera época mercantil.
La fuente monumental con su estatua alegórica susurra suavemente en el centro del espacio peatonal, rodeada de animadas terrazas de café donde ginebrinos y viajeros degustan vino blanco local. Los faroles tradicionales bañan los soportales con un cálido resplandor dorado, mientras las conversaciones cosmopolitas llenan el ambiente vespertino. La armoniosa transición entre la arquitectura histórica y la vitalidad contemporánea convierte esta plaza en un punto de encuentro predilecto para iniciar la subida hacia la colina de la Ciudad Alta.
Abandone la plaza hacia el este siguiendo la Rue du Marché para llegar a la espaciosa Place Longemalle.