La Perle du Lac y Museo de Historia de las Ciencias

Why is it significant?

Pasee por las soleadas terrazas ajardinadas de La Perle du Lac y contemple la inmensidad del lago Lemán extendiéndose hacia el este.

Key Facts

PlaceLa Perle du Lac y Museo de Historia de las Ciencias
AddressRue de Lausanne 128, 1202 Ginebra, Suiza
Geo Coordinates46.22250, 6.15120
Part of WalkPaseo del Lago de Ginebra: Jet d'Eau, Reloj de Flores y Bains des Pâquis
GeneratedGenerated

Open the walk

Pasee por las soleadas terrazas ajardinadas de La Perle du Lac y contemple la inmensidad del lago Lemán extendiéndose hacia el este. El poético nombre del lugar se debe a la esposa del banquero François Bartholoni, quien al contemplar por primera vez este bellísimo mirador exclamó emocionada que era la auténtica perla del lago. En el corazón de la pradera se yergue la señorial Villa Bartholoni, erigida en 1829 por el arquitecto parisino Félix-Emmanuel Callet en el estilo de una villa renacentista florentina con frescos pompeyanos.

Acceda al interior para visitar el Museo de Historia de las Ciencias, una institución pionera y única en Suiza. En sus elegantes salas abovedadas se exhibe el riquísimo patrimonio instrumental de los científicos ginebrinos de la Ilustración: desde los barómetros, higrómetros y cianómetros originales con los que Horace Bénédict de Saussure coronó la cima del Mont Blanc en 1787, hasta microscopios, telescopios y cuadrantes astronómicos de época.

François Bartholoni fue además de mecenas un ilustre pionero del transporte moderno europeo. Fundó el Conservatorio de Música de Ginebra en 1835 y promovió con tenacidad la línea férrea de Lyon a Ginebra, que rompió el aislamiento alpino e integró a la ciudad en las grandes redes comerciales del continente.

Frente a las columnas toscanas de la terraza lacustre, un afamado restaurante invita a degustar pescado del lago maridado con vinos del cantón mientras la brisa del agua refresca el ambiente. Familias y viajeros descansan sobre el césped disfrutando del majestuoso panorama que abarca desde la bahía hasta las estribaciones de los Alpes saboyanos con sus nieves eternas. El lugar encarna la armonía perfecta entre ciencia, arte, gastronomía y naturaleza en uno de los rincones más idílicos de la costa suiza.

Prosiga por la senda costera hacia el norte para entrar en el Jardín Botánico de Ginebra.