Palacio Eynard y Parque de los Bastiones
Why is it significant?
Deténgase en los senderos del Parque de los Bastiones ante la deslumbrante fachada del Palacio Eynard, una de las residencias neoclásicas más suntuosas de toda Suiza.
Key Facts
| Place | Palacio Eynard y Parque de los Bastiones |
|---|---|
| Address | Rue de la Croix-Rouge 4, 1204 Ginebra, Suiza |
| Geo Coordinates | 46.19880, 6.14620 |
| Part of Walk | Ciudad Vieja de Ginebra: Catedral de San Pedro y Muro de los Reformadores |
| Generated | Generated |
Deténgase en los senderos del Parque de los Bastiones ante la deslumbrante fachada del Palacio Eynard, una de las residencias neoclásicas más suntuosas de toda Suiza. Construido entre 1817 y 1821 según los planos del banquero y mecenas Jean-Gabriel Eynard y del arquitecto florentino Giovanni Salucci, este palacio de inspiración palladiana deslumbra por su pórtico monumental sostenido por esbeltas columnas jónicas y su amplia escalinata de honor que desciende con elegancia hacia los jardines.
Observe los detalles clasicistas de la cornisa superior, donde balaustradas de piedra y estatuas alegóricas de corte mitológico reflejan la fascinación de la burguesía ginebrina del siglo diecinueve por la estética de la Grecia antigua y de la Toscana renacentista. En la actualidad, el palacio alberga las oficinas protocolarias del Consejo Administrativo de la Ciudad de Ginebra y sus salones acogen las recepciones oficiales a mandatarios extranjeros.
Jean-Gabriel Eynard amasó una inmensa fortuna financiera en Génova y Florencia antes de regresar a Ginebra. Apasionado defensor de la libertad, Eynard se convirtió en el principal mecenas y embajador filhelénico de Europa, donando sumas astronómicas de su propio bolsillo para financiar la Guerra de Independencia griega contra el Imperio Otomano en la década de 1820, hazaña por la que es considerado héroe nacional en Grecia.
Los prados floridos del parque se extienden a los pies del palacio, donde ginebrinos y universitarios pasean bajo la sombra de majestuosos robles y arces. La armonía arquitectónica entre la piedra caliza inmaculada y el manto vegetal circundante dota al conjunto de un porte principesco incomparable, evocando la grandeza serena de las villas clasicistas de la campiña toscana. El palacio constituye un vivo homenaje al mecenazgo cívico y cosmopolita que enriqueció a la república para orgullo de sus conciudadanos.
Cruce las explanadas del parque hacia el muro norte para admirar el célebre Muro de los Reformadores.