Jet d'Eau y Espigón de Eaux-Vives
Why is it significant?
Avanzar por el estrecho espigón de piedra de la Jetée des Eaux-Vives permite experimentar el sobrecogedor rugido del Jet d'Eau, el supremo símbolo cívico de Ginebra.
Key Facts
| Place | Jet d'Eau y Espigón de Eaux-Vives |
|---|---|
| Address | Jetée des Eaux-Vives, 1207 Ginebra, Suiza |
| Geo Coordinates | 46.20750, 6.15600 |
| Part of Walk | Paseo del Lago de Ginebra: Jet d'Eau, Reloj de Flores y Bains des Pâquis |
| Generated | Generated |
Avanzar por el estrecho espigón de piedra de la Jetée des Eaux-Vives permite experimentar el sobrecogedor rugido del Jet d'Eau, el supremo símbolo cívico de Ginebra. Impulsada hacia el cielo desde una tobera especial a doscientos kilómetros por hora, esta descomunal columna de agua blanca alcanza una altitud de ciento cuarenta metros sobre la superficie del lago. En cualquier instante dado, cerca de siete toneladas de agua pulverizada flotan suspendidas entre las aguas turquesas del lago y el cielo alpino.
Este afamado monumento no nació como una obra de arte, sino como una ingeniosa válvula de seguridad técnica. En 1886, la central hidráulica municipal de Coulouvrenière bombeaba agua a presión para accionar las máquinas de los relojeros y joyeros de la ciudad; cada atardecer, cuando los talleres cerraban sus llaves de paso, el exceso de presión acumulado debía liberarse verticalmente mediante una válvula que alcanzaba treinta metros.
Las autoridades municipales comprobaron con asombro que la columna de agua se convertía en una atracción fascinante para vecinos y turistas. En 1891, con motivo de los seiscientos años de la Confederación, la ciudad trasladó el surtidor al corazón de la bahía y en 1951 instaló una estación de bombeo independiente con dos potentes motores de mil kilovatios. Operarios municipales monitorizan continuamente la fuerza del viento para detener las bombas si las rachas amenazan a los barcos de pasajeros.
En días soleados, la pulverización que el viento arrastra sobre la bahía crea deslumbrantes arcoíris que contrastan con las cumbres alpinas. Durante la noche, potentes focos iluminan el chorro con colores conmemorativos de causas humanitarias mundiales. La fresca llovizna que envuelve a los visitantes en el muelle de madera regala una experiencia sensorial inolvidable en contacto con el poder del agua.
Regrese por el espigón a tierra firme y camine hacia el Jardín Inglés para contemplar el Monumento Nacional.