Casa del Indiano y Calleja de los Mártires
Why is it significant?
Llega a la histórica encrucijada de la Plaza Ángel de Saavedra con la calleja de los Mártires para admirar uno de los vestigios civiles gótico-mudéjares más fascinantes y originales de Córdoba: la Casa del Indiano.
Key Facts
| Place | Casa del Indiano y Calleja de los Mártires |
|---|---|
| Address | Plaza Ángel de Saavedra 1, 14003 Cordoba, Spain |
| Geo Coordinates | 37.88150, -4.78100 |
| Part of Walk | El Centro Histórico y la Córdoba Señorial: De la Merced a la Trinidad |
| Generated | Generated |
Llega a la histórica encrucijada de la Plaza Ángel de Saavedra con la calleja de los Mártires para admirar uno de los vestigios civiles gótico-mudéjares más fascinantes y originales de Córdoba: la Casa del Indiano. Construida a finales del siglo quince por don Juan de Cebreros, veinticuatro de la ciudad y acaudalado caballero hidalgo, esta singular mansión solariega debe su pintoresco sobrenombre popular a un posterior propietario que amasó una inmensa fortuna en el comercio ultramarino con las Indias y América colonial, regresando a Córdoba para engalanar la casa de sus antepasados con todo tipo de lujos exóticos. Las celosías de yeso calado del piso superior permitían a las damas de la casa contemplar el tránsito de la calleja sin ser vistas desde el exterior, manteniendo la discreción señorial andalusí.
Detén tu mirada en la prodigiosa portada mudéjar labrada en piedra caliza: sobre el vano adintelado de acceso se alza un extraordinario balcón enmarcado por un doble arco polilobulado con calados de tracería islámica y una riquísima decoración de lazos geométricos y cardinas góticas que evidencian la maestría de los alarifes moriscos al servicio de la nobleza cristiana. La fachada combina elementos decorativos del gótico flamígero con la finura ornamental de la tradición nazarí granadina.
En el patio interior, hoy dividido en viviendas privadas, se conservaban galerías porticadas con arcos de medio punto sobre columnas de mármol y un pozo de agua dulce con brocal labrado donde se refrescaban las caballerías de los hidalgos que acudían a las juntas de gobierno municipal.
Pasa la mano por la textura porosa de la piedra de la portada: los arabescos calados resisten con una precisión asombrosa tras más de quinientos años de historia.
Avanza unos pasos hacia el este por la calle Barroso hasta desembocar en la tranquila Plaza de Séneca.