Place du Grand Sablon : El Salón Dulce de Bruselas

Why is it significant?

Pise la elegante pendiente triangular de la Place du Grand Sablon y deje que el aroma a cacao refinado y café tostado cautive sus sentidos.

Key Facts

PlacePlace du Grand Sablon : El Salón Dulce de Bruselas
AddressPlace du Grand Sablon 1, 1000 Bruxelles, Belgium
Geo Coordinates50.84100, 4.35550
Part of WalkBruselas : Art Nouveau y el Alma de los Marolles
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Pise la elegante pendiente triangular de la Place du Grand Sablon y deje que el aroma a cacao refinado y café tostado cautive sus sentidos. Flanqueada por aristocráticas mansiones de los siglos diecisiete y dieciocho con fachadas de piedra y elegantes gabletes, esta plaza constituye el salón señorial por excelencia de Bruselas, célebre en todo el mundo por sus galerías de antigüedades exclusivas y las boutiques insignias de los más afamados maestros chocolateros belgas.

El término Sablon procede del vocablo francés 'sable', arena, evocando los tiempos medievales en que esta colina era un descampado arenoso fuera de la primera muralla defensiva. En el siglo trece, el Duque de Brabante cedió el terreno al gremio militar de los ballesteros para que practicaran sus ejercicios de tiro, transformando las dunas en un vibrante escenario festivo que en el siglo dieciocho atrajo a la alta nobleza flamenca.

En el corazón de la plaza destaca la Fuente de Minerva, una delicada obra barroca esculpida en mil setecientos cincuenta y uno por Jacques Bergé. Fue una donación a los vecinos de Bruselas realizada por Thomas Bruce, conde de Ailesbury, un noble británico exiliado que vivió cuatro décadas en la ciudad y quiso legar un testimonio perenne de gratitud a la comunidad que lo acogió.

Hoy el Grand Sablon es la meca indiscutible del chocolate artesanal belga. Aquí tienen sus casas maestras creadores como Pierre Marcolini, artífice del chocolate del grano a la tableta; Wittamer, proveedor oficial de la Corte Real belga que elaboró los pasteles de boda de los reyes; y Neuhaus, donde se inventó el bombón praliné en mil novecientos doce. Durante los fines de semana, la plaza acoge un prestigioso mercado de antigüedades al aire libre.

Tome asiento en la terraza de un café del Sablon, pida un chocolate caliente tradicional y deguste un bombón praliné mientras saborea el ingenio modernista y el alma popular que ha explorado hoy.