Plaza San Domenico y Tumbas de los Glosadores
Why is it significant?
Entre en la monumental Plaza San Domenico, pavimentada con guijarros de río y presidida por columnas conmemorativas y fastuosos monumentos funerarios medievales.
Key Facts
| Place | Plaza San Domenico y Tumbas de los Glosadores |
|---|---|
| Address | Piazza San Domenico 13, 40124 Bologna, Italy |
| Geo Coordinates | 44.48980, 11.34420 |
| Part of Walk | Las Siete Iglesias de Santo Stefano y los Sabios: El Alma Sagrada de Bolonia |
| Generated | Generated |
Entre en la monumental Plaza San Domenico, pavimentada con guijarros de río y presidida por columnas conmemorativas y fastuosos monumentos funerarios medievales. En el centro de la plaza se alzan las espectaculares tumbas elevadas de los Glosadores, los insignes juristas de la Universidad de Bolonia del siglo trece que compilaron las glosas al derecho romano Justinianeo, convirtiendo a la ciudad en la capital jurídica de Europa. Los sepulcros de Rolandino de' Passaggeri y Egidio Foscherari descansan sobre esbeltas columnas de piedra bajo templetes góticos piramidales, mostrando la inmensa veneración que la comuna boloñesa tributaba a los maestros del saber. Al fondo se eleva la Basílica de San Domenico, fundada en 1221 para albergar los restos de Santo Domingo de Guzmán, creador de la Orden de Predicadores, fallecido en Bolonia. La noble serenidad de la plaza conjuga santidad y ciencia civil.
Entre a la Capilla de Santo Domingo para contemplar la deslumbrante Arca di San Domenico: este féretro de mármol blanco es una de las cimas de la escultura italiana, esculpido a lo largo de tres siglos por Nicola Pisano, Niccolò dell'Arca y el jovencísimo Miguel Ángel Buonarroti, quien talló en 1494 el ángel arrodillado con el candelabro y las estatuas de San Próculo y San Petronio. La energía miguelangelesca cautiva al espectador.
En el coro tras el altar mayor se conserva una prodigiosa sillería de madera con taraceas renacentistas realizada entre 1528 y 1549 por Fra Damiano da Bergamo, admirada por el emperador Carlos V, quien raspó la madera con su daga para cerciorarse de que no era pintura.
Mire la columna de terracota en la plaza coronada por Santo Domingo: fue erigida en 1627 como ofrenda cívica para dar gracias por el cese de una devastadora epidemia de peste.
Camine hacia el oeste por la Via Garibaldi hasta el portal monumental del Palacio de Justicia.