Puente Blanco de los Enamorados y Lago del Parque Tres de Febrero
Why is it significant?
Nos situamos sobre la suave curvatura de tablones de madera del Puente Blanco de los Enamorados, una de las estructuras paisajísticas más queridas, románticas y fotografiadas de Buenos Aires.
Key Facts
| Place | Puente Blanco de los Enamorados y Lago del Parque Tres de Febrero |
|---|---|
| Address | Lago del Rosedal, Parque Tres de Febrero, C1425 CABA, Argentina |
| Geo Coordinates | -34.57180, -58.41920 |
| Part of Walk | Palermo Soho, pasajes bohemios y Bosques de Palermo: vanguardia y naturaleza porteña |
| Generated | Generated |
Nos situamos sobre la suave curvatura de tablones de madera del Puente Blanco de los Enamorados, una de las estructuras paisajísticas más queridas, románticas y fotografiadas de Buenos Aires. Construido en 1914 como parte integral del diseño original del Rosedal por Benito Carrasco, este gracioso puente peatonal de madera lacada en blanco y diseño helénico cruza una de las ensenadas del lago artificial del Parque Tres de Febrero, uniendo la rosaleda con las praderas exteriores.
La tradición amorosa porteña sostiene que las parejas que cruzan el puente tomadas de la mano y se besan exactamente sobre el punto más alto del arco quedan unidas por un amor eterno y bienaventurado.
Desde su barandilla se contempla una vista idílica de las aguas tranquilas del lago, donde familias y enamorados navegan en pequeños botes de remos y botes a pedal con forma de cisne que se alquilan en el embarcadero vecino. El lago alberga una rica avifauna urbana: bajo las ramas colgantes de los sauces llorones nadan patos criollos, cisnes de cuello negro autóctonos, gansos blancos, biguás pescadores y garzas blancas que anidan en las islas arboladas centrales. El Parque Tres de Febrero fue inaugurado formalmente el 11 de noviembre de 1875 por el presidente Nicolás Avellaneda sobre las antiguas tierras de la estancia particular del gobernador Juan Manuel de Rosas, conmemorando en su nombre la batalla de Caseros del 3 de febrero de 1852 que puso fin al régimen rosista. En sus orillas florecen lirios de agua amarillos e iris palustres que se mecen con el oleaje suave.
Detenerse en el centro del puente mientras los botes se deslizan silenciosos sobre el agua dorada por el sol poniente es suspender el tiempo en una postal bucólica inolvidable.
Sigamos por el sendero ribereño del lago hacia el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori.