Venecia de los Dux: La Plaza de San Marcos, Palacio Ducale y el Puente de los Suspiros
El corazón monumental de la Serenísima—desde los mosaicos de oro bizantinos y el Campanile hasta las prisiones secretas de Casanova
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1. La Plaza de San Marcos: El Salón más Bello del Mundo
Piazza San Marco, 30124 Venezia VE
Párate en medio del inmenso pavimento de piedra de Istria de la Plaza de San Marcos y contempla la grandiosidad arquitectónica que te rodea. Napoleón Bonaparte la describió deslumbrado como el salón de baile más elegante de toda Europa. Durante más de un milenio, esta plaza fue el corazón político, religioso y ceremonial de la República de Venecia, la Serenísima, reina indiscutible del comercio mediterráneo.
Hacia la laguna se alzan dos colosales columnas de granito traídas en el siglo doce como botín de guerra de Constantinopla: en una se posa el León alado de San Marcos de bronce y en la otra San Teodoro pisando un cocodrilo sagrado. Entre estas dos columnas tenían lugar las ejecuciones públicas de la Inquisición, motivo por el cual los supersticiosos venecianos jamás caminan entre ellas para no tentar a la desgracia.
Frente a ti se eleva el Campanile de casi cien metros de altura. En julio de mil novecientos dos, la torre original colapsó de golpe reduciéndose a una montaña de escombros; la ciudad decidió reconstruirlo exactamente como era y donde era (com'era, dov'era) en diez años.
Dirígete hacia las fachadas orientales donde resplandecen las cúpulas de la Basílica de San Marcos.
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2. Basílica de San Marcos: La Iglesia de Oro de Bizancio
Piazza San Marco 328, 30124 Venezia VE
Alza la mirada hacia las cinco cúpulas orientales y los arcos de mármol policromado de la Basílica de San Marcos. Construida a partir del año ochocientos veintiocho para custodiar las reliquias de San Marcos Evangelista, robadas audazmente en Alejandría por dos mercaderes venecianos que escondieron el cuerpo bajo capas de carne de cerdo para engañar a los aduaneros musulmanes, este templo es la apoteosis dorada de Venecia.
En la galería exterior sobre la puerta principal galopan los cuatro célebres Caballos de San Marcos. Estas esculturas de bronce dorado antiguo formaban parte de la cuadriga del Hipódromo de Constantinopla y fueron saqueadas por los venecianos durante la Cuarta Cruzada en mil doscientos cuatro.
En el interior brillan en la penumbra más de ocho mil metros cuadrados de mosaicos con fondo de pan de oro auténtico. Detrás del altar mayor se oculta la Pala d'Oro, un retablo de orfebrería gótica incrustado con casi dos mil perlas, esmeraldas, rubíes y zafiros.
Gira a la derecha hacia la majestuosa fachada gótica del Palacio Ducal.
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3. Palacio Ducal (Palazzo Ducale): La Sede de la Serenísima y el Consejo de los Diez
Piazza San Marco 1, 30124 Venezia VE
Contempla la fachada del Palacio Ducal, donde arquerías góticas de piedra blanca de Istria sostienen un piso superior de mármol rosa de Verona decorado con rombos geométricos que parecen flotar sin peso sobre el agua. Este palacio fue la residencia del Dux gobernante, la sede del Senado y el cuartel general de todos los ministerios y tribunales de la República.
En la galería del primer piso que da a la Piazzetta, fíjate en dos columnas de mármol rojo: entre ellas se situaba el Dux para presenciar las fiestas públicas y para anunciar solemnemente las condenas a muerte ante el pueblo congregado.
En su interior se halla la Sala del Gran Consejo, una de las estancias sin columnas más gigantescas de Europa, presidida por El Paraíso de Tintoretto, un lienzo monumental de veintidós metros de ancho. Junto a ella se reunía el temido Consejo de los Diez, el servicio secreto que recibía denuncias anónimas a través de los buzones de piedra de las Bocas de León (Bocche di Leone).
Dirígete hacia la orilla del canal lateral y alza la vista hacia el Puente de los Suspiros.
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4. El Puente de los Suspiros: El Último Aliento antes de la Mazmorra
Piazza San Marco 1, 30124 Venezia VE
Asómate desde la barandilla del Puente della Paglia y contempla el arco cerrado de piedra caliza blanca del Puente de los Suspiros que cruza el canal del Rio di Palazzo. Diseñado en mil seiscientos por el arquitecto Antonio Contin, este puente cubierto conectaba directamente las salas de juicio del Palacio Ducal con el nuevo edificio de las Prisiones Nuevas (Prigioni Nuove).
Al contrario de lo que muchos turistas enamorados creen hoy en día, el nombre de Puente de los Suspiros no tiene nada de romántico: fue acuñado por el poeta inglés Lord Byron en el siglo diecinueve, al imaginar los hondos suspiros de desesperación que exhalaban los reos condenados cuando, al cruzar el puente hacia sus celdas subterráneas, veían por última vez el cielo y la laguna a través de las celosías de piedra.
En las celdas bajo el techo de plomo del palacio, conocidas como Los Plomos (I Piombi), estuvo encarcelado en mil setecientos cincuenta y cinco el célebre libertino y escritor Giacomo Casanova, quien protagonizó una legendaria y audaz fuga trepando por el tejado del palacio.
Camina por el muelle abierto hacia el Gran Canal a lo largo de la Riva degli Schiavoni.
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5. Riva degli Schiavoni y el Bacino de San Marcos: La Ventana al Adriático
Riva degli Schiavoni, 30122 Venezia VE
Apóyate en el pretil de piedra de la Riva degli Schiavoni y contempla el centelleo del agua en el Bacino de San Marcos, donde las góndolas negras cabecean amarradas a sus postes pintados de azul y blanco. Este ancho paseo marítimo debe su nombre a los marineros y mercaderes procedentes de Eslavonia y Dalmacia (los schiavoni), que atracaban aquí sus barcos cargados de madera, carne y especias desde la Edad Media.
Alza la mirada hacia el otro lado del agua: sobre la isla vecina se alza la resplandeciente fachada de mármol blanco de la iglesia de San Giorgio Maggiore, diseñada por el genial arquitecto Andrea Palladio en mil quinientos sesenta y seis, cuya silueta parece un cuadro al óleo pintado por Canaletto.
A lo largo de esta orilla se suceden palacios convertidos en hoteles legendarios como el Hotel Danieli, donde la escritora George Sand vivió su apasionado romance con el poeta Alfred de Musset en mil ochocientos treinta y cuatro, y donde Charles Dickens y Marcel Proust escribían mirando la laguna.
Gira hacia el interior por los estrechos callejones en dirección al Campo Santa Maria Formosa.
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6. Torre del Reloj de San Marcos (Torre dell'Orologio): Los Moros del Tiempo
Piazza San Marco 147, 30124 Venezia VE
Párate al inicio de las Mercerie bajo la Torre del Reloj y mira hacia arriba a la fastuosa esfera astronómica de esmalte azul y oro que muestra las fases lunares, las constelaciones del zodíaco y el curso del sol. Construida entre mil cuatrocientos noventa y seis y mil cuatrocientos noventa y nueve por Mauro Codussi, esta torre marcaba el ritmo del comercio marítimo para los marineros que zarpaban rumbo a Levante.
En la terraza superior se alzan dos estatuas de bronce oscuro conocidas como Los Moros (I Mori), que con enormes martillos de metal golpean la gran campana cada hora. Uno de los moros es viejo con barba y el otro joven: el viejo golpea la campana dos minutos antes de la hora para representar el tiempo que se va, y el joven dos minutos después para marcar el tiempo que llega.
El día de la Epifanía y en la fiesta de la Ascensión, un carrusel mecánico oculto hace desfilar a los tres Reyes Magos precedidos por un ángel con trompeta, quienes se inclinan solemnemente ante la estatua de la Virgen con el Niño en el nicho central.
Cruza el arco bajo la torre para internarte en el animado laberinto comercial de las Mercerie hacia el Puente de Rialto.
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7. Campo Santi Giovanni e Paolo: El Panteón de los Veinticinco Dux
Campo Santi Giovanni e Paolo, 30122 Venezia VE
Detente ante la inmensa fachada de ladrillo rojo de la Basílica de Santi Giovanni e Paolo, llamada San Zanipolo en dialecto veneciano. Junto con Santa Maria Gloriosa dei Frari, este es el mayor templo gótico de Venecia y el panteón indiscutible de la Serenísima: en su majestuoso interior descansan los sepulcros y túmulos funerarios de veinticinco Dux de la República.
En medio del campo se alza la estatua ecuestre de bronce del condotiero Bartolomeo Colleoni sobre su corcel de guerra, esculpida por Andrea del Verrocchio, el insigne maestro de Leonardo da Vinci. Colleoni legó una colosal fortuna a Venecia con la condición de que le erigieran una estatua frente a San Marcos; el astuto Senado aceptó el dinero y colocó la estatua frente a la Escuela Grande de San Marcos en este campo, cumpliendo el testamento a rajatabla sin violar la ley de no colocar estatuas en la plaza principal.
A la derecha de la iglesia resplandece la fachada renacentista de mármol blanco de la Scuola Grande di San Marco con sus asombrosos relieves en perspectiva fingida creados por Pietro Lombardo, que funciona hoy como el hospital público de Venecia.
Contempla el reflejo de las cúpulas sobre las aguas del Rio dei Mendicanti. Has recorrido el corazón de gloria, intrigas y grandeza eterna de la República de San Marcos.