Soho y Covent Garden: Rock, Tabernas y Luces de Neón
Un vibrante recorrido por la cuna del teatro londinense, callejones secretos de Monty Python y la cuna del rock
London · 7 stops · 12 min audio · Generated
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1. Covent Garden Piazza: De Huerto Monástico a Mercado Teatral
The Market, Covent Garden, London WC2E 8RF
Párate justo aquí, bajo las arcadas de cristal y hierro forjado del Market Building en Covent Garden, donde los violines de los artistas callejeros resuenan contra el empedrado. En el siglo doce, este espacio no era más que el convent garden, el huerto de verduras y hierbas medicinales de los monjes benedictinos de la Abadía de Westminster. Cuando Enrique Octavo disolvió los monasterios, confiscó las tierras y se las entregó a los condes de Bedford.
En mil seiscientos treinta, el cuarto conde de Bedford contrató al gran arquitecto Inigo Jones para diseñar la primera plaza pública planificada de Inglaterra, inspirándose en las elegantes piazzas renacentistas de Livorno y Florencia. Para sorpresa de todos, el mercado informal de flores, frutas y hortalizas creció con tanta fuerza que los aristócratas huyeron hacia el oeste, dejando la plaza en manos de cómicos, prostitutas y taberneros.
Aquí ambientó George Bernard Shaw su obra Pigmalión, inmortalizada en el cine como My Fair Lady, donde el profesor Higgins conoce a la florista Eliza Doolittle vendiendo violetas bajo la lluvia. El veinticinco de mayo de mil seiscientos sesenta y dos, el cronista Samuel Pepys presenció en este mismo porche el primer espectáculo de títeres de Punch y Judy documentado en suelo británico.
Hoy en día, Covent Garden es el único lugar de todo Londres donde los artistas callejeros deben pasar una rigurosa audición profesional ante un jurado para ganarse el derecho de actuar bajo estos techos victorianos.
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2. St Paul's Church: La Iglesia de los Cómicos
Bedford St, London WC2E 9ED
Mira hacia el pórtico toscano de piedra rojiza de St Paul's Church que preside el lado oeste de la plaza. Cuando el conde de Bedford le encargó esta iglesia a Inigo Jones en mil seiscientos treinta y tres, le dijo tacañamente que no quería gastar dinero en lujos y que solo construyera un pajar decente. Jones, con orgullo de artista, le respondió: Señor, tendrá el pajar más hermoso de toda la cristiandad.
La iglesia es universalmente venerada como The Actors' Church, la Iglesia de los Actores. Por su cercanía con los coliseos de Drury Lane y Royal Opera House, este templo se convirtió en el santuario espiritual del mundo del espectáculo británico. Si cruzas su tranquilo jardín interior de rosas, descubrirás una paz inesperada a dos metros del gentío comercial.
En sus bancos de madera y en las paredes interiores cuelgan cientos de placas conmemorativas dedicadas a iconos del teatro y el cine: Vivien Leigh, la inmortal Escarlata O'Hara de Lo que el viento se llevó, Charlie Chaplin, Noel Coward, Peter Sellers y Boris Karloff, el inolvidable monstruo de Frankenstein.
En este recinto descansa también sepultada la pintora miniaturista del siglo diecisiete Mary Beale, una de las primeras mujeres en ganarse la vida profesionalmente con la pintura en Inglaterra. Cuando entras en su penumbra, los aplausos de tres siglos de teatro parecen susurrar entre los cirios encendidos.
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3. Neal's Yard: El Callejón Arcoíris de Monty Python
Neal's Yard, London WC2H 9DP
Entra despacio por el estrecho pasaje de ladrillo y contempla cómo se abre ante tus ojos la explosión de colores de Neal's Yard. Ventanas amarillas, postigos azul cobalto, balcones de madera rebosantes de plantas trepadoras y muros violetas convierten este pequeño callejón sin salida en un cuadro impresionista en pleno Covent Garden.
Hace cincuenta años, este rincón era un vertedero oscuro y pestilente de ratas y cajas de frutas podridas del mercado mayorista. En mil novecientos setenta y seis, el activista y pionero de la alimentación orgánica Nicholas Saunders compró un viejo almacén en ruinas por una miseria y fundó una cooperativa comunitaria de cereales integrales, café de comercio justo y quesos artesanales.
Pero el renacimiento artístico del patio tuvo otro protagonista ilustre: Michael Palin y Terry Gilliam, integrantes del grupo humorístico Monty Python, instalaron aquí sus oficinas de animación y estudios de grabación cinematográfica en los años setenta. Aquí escribieron y editaron obras maestras de la comedia como La vida de Brian y El sentido de la vida.
Todavía hoy se conserva en lo alto de la fachada el reloj solar mecánico de bronce que gira al son de las campanadas. Neal's Yard es el testimonio vivo de cómo la bohemia contracultural de los años setenta pudo vencer a las excavadoras del hormigón para regalarle a Londres un pedacito de felicidad cromática.
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4. Seven Dials: El Reloj de Sol de los Maleantes
Seven Dials, London WC2H 9HD
Párate junto al pilar central de piedra en el cruce de Seven Dials y gira en redondo sobre tus talones: verás siete calles perfectas irradiando desde este punto exacto como los radios de una rueda de carruaje. A finales del siglo diecisiete, el noble Thomas Neale diseñó este trazado geométrico para maximizar la cantidad de casas con fachada que pudiera alquilar y enriquecerse rápidamente.
Si miras la aguja del monumento en el centro, notarás un detalle desconcertante: la columna se llama Siete Esferas, pero solo tiene seis relojes de sol en su remate de piedra labrada. La séptima esfera no es otra que la propia columna, cuya sombra proyectada sobre el suelo marcaba las horas en el pavimento original.
Sin embargo, el plan aristocrático de Neale fracasó estrepitosamente. Durante el siglo dieciocho y diecinueve, Seven Dials se degradó hasta convertirse en el arrabal más peligroso y siniestro de todo Londres. En cada una de las siete esquinas abría una taberna de ginebra barata, comunicadas entre sí por bodegas subterráneas secretas para que los carteristas y navajeros pudieran huir de los alguaciles de policía sin ser vistos.
El novelista Charles Dickens visitaba fascinado este laberinto para inspirarse en Oliver Twist y escribió que ningún forastero podía entrar en Seven Dials sin perder su reloj de bolsillo o su propia vida. Hoy, las antiguas guaridas de rufianes son boutiques de moda independiente y teatros musicales de prestigio mundial.
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5. Soho Square: Reyes Olvidados y Búnkeres Subterráneos
Soho Square, London W1D 3QG
Entra en el frondoso jardín de Soho Square y acércate a esa pintoresca cabaña de madera con entramado blanco y negro en el centro. Parece una idílica casa de campo de tiempos de William Shakespeare, pero en realidad fue construida en mil novecientos veinticinco como un camuflaje estético para ocultar una rampa de ventilación de una subestación eléctrica subterránea.
¿Sabes qué se esconde bajo el césped sobre el que caminan los oficinistas comiendo sándwiches? En mil novecientos cuarenta, durante el Blitz de la aviación alemana, las autoridades excavaron un gigantesco búnker antiaéreo de hormigón armado capaz de albergar a doscientas personas. Esos túneles oscuros aún duermen bajo la hierba, sellados bajo candado.
En la esquina sur del jardín se alza una estatua de piedra muy desgastada del rey Carlos Segundo, esculpida en mil seiscientos ochenta y uno por Caius Gabriel Cibber. El monarca parece casi una ruina carcomida por la lluvia ácida, recordando la época en que la plaza se llamaba King's Square y estaba rodeada de embajadas y palacetes nobles.
La palabra Soho era originalmente el grito de caza medieval que los monteros gritaban cuando avistaban una liebre en estos antiguos pastos. Hoy la plaza es la sede neurálgica de la industria cinematográfica británica y el punto de encuentro de músicos, diseñadores y soñadores de todas las nacionalidades.
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6. Ronnie Scott's & Frith Street: La Cuna del Jazz y Mozart
47 Frith St, London W1D 4HT
Camina por la acera de Frith Street y detente ante el rótulo luminoso de Ronnie Scott's Jazz Club en el número cuarenta y siete. Inaugurado en mil novecientos cincuenta y nueve por los saxofonistas Ronnie Scott y Pete King, este sótano oscuro es el santuario del jazz europeo. Por este escenario íntimo han pasado mitos absolutos como Miles Davis, Ella Fitzgerald, Chet Baker y Nina Simone.
¿Sabías que en este mismo local tuvo lugar la última actuación pública del legendario guitarrista Jimi Hendrix? La noche del dieciséis de septiembre de mil novecientos setenta, Hendrix subió por sorpresa al escenario de Ronnie Scott's para una improvisada sesión junto a la banda de Eric Burdon, cuarenta y ocho horas antes de su trágica muerte en Notting Hill.
Pero la magia musical de Frith Street es mucho más antigua. Mira hacia el número veinte de esta misma calle: allí vivió un niño prodigio austríaco de ocho años llamado Wolfgang Amadeus Mozart durante su estancia en Londres en mil setecientos sesenta y cuatro. En una pequeña habitación alquilada en esa casa, el pequeño Mozart compuso su mismísima Sinfonía Número Uno.
Y unos números más allá, en mil novecientos veintiséis, el inventor escocés John Logie Baird realizó en un desván la primerísima demostración pública de la televisión en el mundo ante miembros de la Royal Institution. Frith Street es el callejón donde el genio humano aprendió a sonar y a emitir luz.
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7. Carnaby Street: La Revolución del Swinging London
Carnaby St, London W1F 9PB
Párate al final de tu recorrido bajo el gran arco suspendido de Carnaby Street que da la bienvenida con el lema Welcome to Carnaby Street. En los años sesenta, esta estrecha calle de adoquines fue la capital indiscutible de la cultura juvenil del planeta: el epicentro del mítico fenómeno conocido como el Swinging London.
¿Cómo una modesta hilera de sastrerías se convirtió en el faro de la modernidad mundial? En mil novecientos cincuenta y siete, un sastre visionario llamado John Stephen abrió la tienda His Clothes. Rompió con los aburridos trajes grises de la posguerra británica y empezó a confeccionar camisas de flores psicodélicas, corbatas anchas de terciopelo y pantalones ajustados de colores chillones.
Pronto, Carnaby Street fue colonizada por los Mods. Grupos musicales como The Beatles, The Rolling Stones, The Kinks y The Who compraban aquí sus prendas de escenario. A pocos metros, la diseñadora Mary Quant popularizó la revolucionaria minifalda, liberando el cuerpo femenino y desatando el pánico entre los sectores más conservadores de la sociedad.
La revista Time declaró a Londres en mil novecientos sesenta y seis la ciudad más vibrante del mundo, con una foto de esta misma calle en portada. Aunque hoy dominan las marcas de moda internacional, el espíritu libre, rebelde y transgresor del Soho sigue latiendo en cada cartel de neón que ilumina la noche londinense.