Sevilla Mágica: El Barrio de Santa Cruz, Murallas del Alcázar y la Giralda

Un viaje a pie por patios con azahar, leyendas de Don Juan Tenorio, callejones judíos y palacios moriscos

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  1. 1. La Giralda y Catedral de Sevilla: El Faro Almohade

    Av. de la Constitución, 41004 Sevilla

    Párate en la Plaza Virgen de los Reyes y alza la cabeza hacia los noventa y cuatro metros de altura de la Giralda. Contempla el delicado ladrillo en relieve de red de sebka: estás ante el antiguo minarete de la gran mezquita mayor almohade de Isbiliya, inaugurado en mil ciento noventa y ocho por el califa Abu Yaqub Yusuf.

    En lugar de escaleras convencionales, en el interior de la torre suben treinta y cinco rampas inclinadas de ladrillo: el sultán y el almuédano subían montados a caballo hasta lo alto para llamar a la oración cinco veces al día sin cansarse. Tras la Reconquista cristiana en mil doscientos cuarenta y ocho, los constructores añadieron el campanario renacentista y la veleta de bronce del Giraldillo, que da nombre a la torre.

    A tus espaldas se extiende la Catedral de Santa María de la Sede, la catedral gótica más grande del planeta. Los canónigos dijeron en mil cuatrocientos uno: Hagamos una iglesia tan grande que los que la vieren labrada nos tengan por locos. En el crucero descansan sobre hombros de cuatro reyes de bronce los restos mortales de Cristóbal Colón.

    Cruza hacia la monumental Puerta del León del Real Alcázar.

  2. 2. Real Alcázar de Sevilla: El Paraíso Mudéjar

    Patio de Banderas s/n, 41004 Sevilla

    Pasa bajo las almenas rojas de la Puerta del León y entra en el Patio de Banderas del Real Alcázar de Sevilla. Respira el aroma a naranjos amargos y jazmín: estás ante el palacio real en uso continuado más antiguo de toda Europa, residencia oficial de los reyes de España cuando visitan la capital andaluza.

    En mil trescientos sesenta y cuatro, el rey cristiano Pedro Primero el Cruel o el Justiciero mandó construir el Palacio Mudéjar contratando a los mejores artesanos musulmanes de Toledo, Granada y Sevilla. En el Patio de las Doncellas, los arcos polilobulados de yeso tallado se reflejan en una alberca longitudinal flanqueada por arriates hundidos, recreando la promesa coránica del paraíso.

    Mira hacia la cúpula de madera dorada del Salón de Embajadores: representa el cosmos con estrellas de lacería según la geometría celeste islámica. En los subterráneos Baños de Doña María de Padilla, la penumbra crea un espejo de agua donde las damas se refrescaban del tórrido verano andaluz.

    Sal al Patio de Banderas y admira el Archivo General de Indias enfrente.

  3. 3. Archivo General de Indias: La Memoria del Nuevo Mundo

    Av. de la Constitución s/n, 41004 Sevilla

    Detente ante la severa fachada de piedra y ladrillo del Archivo General de Indias, rodeada por columnas unidas por pesadas cadenas de hierro. Diseñado a finales del siglo dieciséis por el gran arquitecto del Monasterio de El Escorial, Juan de Herrera, este edificio nació originalmente como la Casa Lonja de Mercaderes para que los comerciantes no negociaran dentro de las sagradas naves de la catedral.

    En mil setecientos ochenta y cinco, el rey ilustrado Carlos Tercero decidió reunir aquí en un único archivo central todos los documentos de la administración del Imperio español en Ultramar. Entre sus estanterías de caoba de Cuba descansan más de cuarenta y tres mil legajos con ochenta millones de páginas manuscritas que cambiaron la historia de la humanidad.

    Aquí se guardan los diarios de a bordo originales de Cristóbal Colón, las cartas manuscritas de Hernán Cortés y Francisco Pizarro, el Tratado de Tordesillas de mil cuatrocientos noventa y cuatro que dividió el globo entre España y Portugal, y una solicitud de empleo denegada a un joven escritor llamado Miguel de Cervantes para trabajar en las colonias americanas.

    Entra por el callejón de Judería en el laberinto del Barrio de Santa Cruz.

  4. 4. Callejón del Agua y Jardines de Murillo: La Muralla y el Azahar

    Callejón del Agua, 41004 Sevilla

    Avanza pegado a la vieja muralla almohade del Callejón del Agua y asómate a través de las celosías de hierro forjado a los patios privados llenos de macetas con gitanillas, azulejos de Triana y fuentes cantarinas. Esta calle discurre adosada a la muralla medieval del siglo doce que protegía la ciudad.

    La calle debe su nombre a que por el interior de la parte superior del muro discurrían dos tubos de barro cocido que conducían el agua potable traída por el acueducto romano de los Caños de Carmona directamente hasta las albercas y fuentes de los jardines reales del Alcázar. En el número dos vivió el autor romántico estadounidense Washington Irving en mil ochocientos veintinueve mientras escribía sus famosos Cuentos de la Alhambra.

    Al final de la calle se abren los Jardines de Murillo, con sus monumentales ficus gigantescos de raíces aéreas centenarias. El aroma embriagador a flor de azahar en primavera aquí es casi un perfume físico que llena el alma.

    Gira hacia el corazón de la judería hasta la Plaza de Doña Elvira.

  5. 5. Plaza de Doña Elvira: La Cuna Mítica de Don Juan Tenorio

    Plaza de Doña Elvira, 41004 Sevilla

    Siéntate en uno de los bancos de cerámica policromada de Triana bajo la sombra de los naranjos amargos de la Plaza de Doña Elvira y escucha el rumor pausado del agua de la fuente central. Con sus casas encaladas de blanco, balcones de hierro forjado y aroma a jazmín, esta plazoleta es el epítome del romanticismo andaluz.

    La tradición literaria sevillana sitúa en esta plaza la casa del Comendador de Calatrava, Don Gonzalo de Ulloa, y el lugar de nacimiento del amor prohibido de Don Juan Tenorio: la dulce Doña Inés. Tirso de Molina y José Zorrilla se inspiraron en las sombras de estas esquinas y el tintineo de las espadas de los caballeros en la noche para sus célebres obras teatrales.

    En el siglo diecisiete funcionaba aquí un famoso corral de comedias donde se estrenaban las obras maestras del Siglo de Oro español de Lope de Vega y Calderón de la Barca. Durante la Edad Media, toda esta zona era la bulliciosa aljama judía de Sevilla, la segunda más poblada de la península tras la de Toledo.

    Sigue los pasos por la Calle Susona hacia la Plaza de Santa Cruz.

  6. 6. Plaza de Santa Cruz y la Cruz de Cerrajería: La Tumba de Murillo

    Plaza de Santa Cruz, 41004 Sevilla

    Detente ante la prodigiosa filigrana de hierro forjado de la Cruz de Cerrajería en el centro de la Plaza de Santa Cruz. Mira cómo los herreros sevillanos lograron moldear el hierro en mil seiscientos noventa y dos como si fuera encaje fino, con cuatro faroles en las esquinas y angelotes rezando a los pies de la cruz.

    La plaza da nombre a todo el barrio porque aquí se levantaba la antigua Parroquia de Santa Cruz, erigida sobre una sinagoga medieval tras la expulsión de la comunidad judía. En mil ochocientos once, las tropas de ocupación francesas de Napoleón demolieron la iglesia para crear una plaza abierta militar, dejando al descubierto el cementerio parroquial.

    Bajo estas losas de tierra y azahar descansa el gran genio del barroco español Bartolomé Esteban Murillo, el pintor de las Inmaculadas y los niños pícaros de Sevilla, fallecido en mil seiscientos ochenta y dos tras caer de un andamio en Cádiz. Una placa de mármol recuerda que sus cenizas se fundieron para siempre con el suelo de esta plaza.

    Camina hacia el sur por el Prado de San Sebastián hasta la majestuosa Plaza de España.

  7. 7. Plaza de España: El Abrazo Monumental de Iberoamérica

    Plaza de España, 41013 Sevilla

    Concluye tu caminata ante el colosal semicirclo de ladrillo visto, mármol y azulejos de la Plaza de España. Apóyate en el pretil del canal y mira las barquitas de madera remar bajo los cuatro puentes que representan los cuatro antiguos reinos de España: Castilla, León, Aragón y Navarra. Diseñada por el arquitecto regionalista sevillano Aníbal González para la Exposición Iberoamericana de mil novecientos veintinueve, sus dimensiones de doscientos metros de diámetro quitan el aliento.

    La forma semicircular de la plaza no es casual: representa el abrazo fraternal de España hacia sus antiguas colonias americanas, y la plaza está orientada deliberadamente mirando hacia el río Guadalquivir, el camino por donde las carabelas zarpaban rumbo al Nuevo Mundo.

    Recorre los cuarenta y ocho bancos de azulejos policromados adosados al palacio: cada uno representa por orden alfabético una provincia española con su mapa heráldico y el hecho histórico más glorioso de su historia. Los turistas españoles peregrinan aquí desde hace un siglo para fotografiarse en el banco de su tierra natal.

    El cine inmortalizó esta plaza como el Palacio de Naboo en Star Wars: El Ataque de los Clones y en Lawrence de Arabia. El sol de poniente tiñe las torres de fuego. Has vivido la esencia pura e inmortal de Sevilla.