Secretos Imperiales de Viena: Los Habsburgo, Leyendas y Criptas
De la majestuosa catedral gótica a los palacios imperiales, cafés históricos y la cripta de Sissi
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1. Stephansdom: El Corazón Gótico de San Esteban
Stephansplatz 3, 1010 Wien
Detente aquí en el centro de la Stephansplatz y alza la mirada hacia la aguja gótica de ciento treinta y seis metros de altura de la Catedral de San Esteban, a la que los vieneses llaman cariñosamente Steffl. Observa el impresionante tejado policromado: más de doscientos treinta mil azulejos vidriados forman un patrón geométrico en zigzag que culmina en el escudo de armas del águila bicéfala del Imperio austrohúngaro.
La catedral comenzó a construirse en el siglo doce en estilo románico tardío. Fíjate en la monumental Puerta de los Gigantes en la fachada occidental: se llama así porque en el siglo quince, durante las excavaciones de los cimientos, se encontró un hueso gigante que los monjes medievales creyeron perteneciente a un titán bíblico ahogado en el Diluvio Universal, aunque siglos más tarde se descubrió que era la tibia fósil de un mamut lanudo.
En sus campanas resuena la historia viva de Europa: la famosa campana Pummerin, la segunda campana oscilante más grande del continente, fue fundida con el bronce de más de trescientos cañones turcos capturados tras el levantamiento del asedio otomano a Viena en mil seiscientos ochenta y tres.
El templo sobrevivió a bombardeos e incendios al final de la Segunda Guerra Mundial gracias a la solidaridad ciudadana. Camina hacia la elegante avenida del Graben.
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2. Graben y la Columna de la Peste: El Triunfo sobre la Muerte
Graben 26, 1010 Wien
Párate en el amplio pavimento de mármol del bulevar Graben, justo frente a la monumental Columna de la Peste o Pestsäule. Mira cómo esta pirámide escultórica barroca de nubes de mármol blanco, querubines dorados y ángeles parece elevarse dramáticamente hacia el cielo, rompiendo con la arquitectura rectilínea de las elegantes tiendas señoriales.
En mil seiscientos setenta y nueve, una terrible epidemia de peste bubónica devastó Viena, cobrándose la vida de más de setenta y cinco mil personas. Los cadáveres se apilaban en carretas por estas mismas calles. El emperador Leopoldo Primero huyó de la ciudad, pero hizo el voto solemne de que si Dios libraba a Viena del azote infernal, levantaría un monumento de gratitud sin precedentes.
Observa la figura arrodillada en la base: es el propio emperador Leopoldo, orando con humildad y depositando su corona imperial a los pies de la Fe, mientras un ángel armado con una espada empuja a una anciana cadavérica que personifica a la Peste a los abismos del infierno.
La calle Graben debe su nombre al foso defensivo romano que delimitaba el campamento militar de Vindobona hace dos mil años. Avanza hacia la Michaelerplatz.
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3. Michaelerplatz: Puerta del Imperio y Ruinas Romanas
Michaelerplatz 1, 1010 Wien
Colócate en el centro de la Michaelerplatz y asómate a la barandilla de bronce que rodea la fosa arqueológica excavada en el suelo. Estás contemplando los cimientos de piedra auténticos de Vindobona, el puesto militar romano fundado en el siglo primero después de Cristo donde acampaba la Décima Legión Gémina para vigilar la frontera del río Danubio frente a las tribus germánicas.
Alza ahora la cabeza hacia la monumental fachada neobarroca del Michaelertrakt, con su cúpula de cobre verde de cincuenta y cuatro metros y sus gigantescas fuentes con figuras de Hércules. Esta imponente puerta de carruajes imperiales conecta directamente con el Palacio de Hofburg, residencia de invierno de la dinastía de los Habsburgo durante más de seiscientos años.
Fíjate en el edificio de enfrente, en el número tres de la plaza: es la famosa Looshaus, diseñada por Adolf Loos en mil novecientos diez. Cuando el emperador Francisco José vio su fachada austera sin molduras en las ventanas, se indignó tanto por lo que llamó una casa sin cejas que ordenó cerrar permanentemente las cortinas de su carruaje al pasar por aquí para no tener que mirarla.
Cruza bajo la cúpula hacia los patios interiores del Hofburg.
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4. Hofburg y Biblioteca Nacional: El Trono de los Habsburgo
Heldenplatz, 1010 Wien
Entra en el amplio patio de Heldenplatz, la Plaza de los Héroes, y contempla la inmensa curva neoclásica del Neue Burg. Respira hondo: estás en el corazón del Palacio de Hofburg, una auténtica ciudad dentro de la ciudad con dieciocho alas palaciegas, diecinueve patios y más de dos mil seiscientas habitaciones que fueron la sede del Sacro Imperio Romano Germánico y del Imperio Austriaco.
Aquí vivieron la emperatriz María Teresa, su bisnieta María Antonieta antes de partir hacia Versalles, y la legendaria emperatriz Elisabeth, conocida en todo el mundo como Sissi. Sissi detestaba la rigidez de la etiqueta cortesana vienesa y pasaba horas aquí entrenando en anillas y espalderas de gimnasia instaladas en sus dormitorios para mantener su famosa cintura de cincuenta centímetros.
A tu izquierda se encuentra la Sala de Gala de la Biblioteca Nacional Austriaca, considerada una de las bibliotecas barrocas más bellas del planeta, con frescos de Daniel Gran y más de doscientos mil volúmenes encuadernados en piel que custodian el saber humano.
En este mismo balcón de Heldenplatz, en marzo de mil novecientos treinta y ocho, Adolf Hitler proclamó la anexión forzosa de Austria ante cientos de miles de personas. Cruza ahora hacia la Josefsplatz.
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5. Josefsplatz: El Salón Íntimo del Emperador Reformador
Josefsplatz 1, 1010 Wien
Detente en el silencio adoquinado de la Josefsplatz, flanqueada por las alas clasicistas de la Biblioteca Imperial y los palacios Pallavicini y Palffy. En el centro exacto se alza la estatua ecuestre de bronce del emperador José Segundo, hijo de María Teresa. Observa cómo viste una toga de emperador romano y corona de laurel, emulando la célebre estatua de Marco Aurelio en el Capitolio de Roma.
José Segundo fue el gran monarca de la Ilustración: abolió la servidumbre, promulgó el Edicto de Tolerancia religiosa en mil setecientos ochenta y uno y cerró cientos de monasterios contemplativos que no realizaban labores educativas o médicas. Incluso introdujo el ataúd reutilizable con trampilla inferior para ahorrar madera en los entierros, aunque el pueblo vienés protestó tanto que tuvo que retirar la ley.
Si eres amante del cine clásico, reconocerás esta plaza de inmediato: aquí se rodaron las escenas culminantes de la obra maestra El tercer hombre de Orson Welles y Carol Reed, con el misterioso portal del palacio Pallavicini proyectando sombras expresionistas en la noche.
Rodea la plaza y avanza hacia la terraza del Museo Albertina.
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6. Albertina y Terraza sobre la Ópera: Arte y Baluartes
Albertinaplatz 1, 1010 Wien
Sube por las escaleras mecánicas hasta la terraza elevada del Museo Albertina y apóyate en la barandilla junto a la gran marquesina volada de titanio conocida como el Ala de Soravia. Desde este antiguo bastión de las murallas renacentistas, tienes una panorámica inmejorable de la Ópera Estatal de Viena y del legendario Hotel Sacher, cuna de la célebre tarta de chocolate Sachertorte.
Este palacio fue fundado por el duque Alberto de Sajonia-Teschen y su esposa María Cristina, la hija predilecta de la emperatriz María Teresa. El duque dedicó cincuenta años a reunir una de las colecciones de dibujos y grabados más valiosas del mundo, que hoy custodia más de un millón de obras sobre papel, incluida la famosísima Liebre joven y las Manos orando de Alberto Durero.
Mira hacia abajo a la plaza Albertinaplatz: allí se alza el Monumento contra la Guerra y el Fascismo de Alfred Hrdlicka. Una figura de bronce arrastrándose con alambre de espino recuerda a los judíos vieneses que los nazis obligaron a limpiar las aceras con cepillos de dientes en mil novecientos treinta y ocho tras el Anschluss.
Da la vuelta por la calle Tegetthoffstraße hacia la plaza Neuer Markt para descender a la Cripta de los Capuchinos.
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7. Cripta Imperial de los Capuchinos: El Reposo Eterno de Sissi
Tegetthoffstraße 2, 1010 Wien
Concluye tu paseo en la tranquila iglesia de los Capuchinos en el Neuer Markt y prepárate para descender mentalmente a la Kaisergruft, la Cripta Imperial. En este sobrecogedor laberinto subterráneo reposan ciento cincuenta miembros de la Casa de Habsburgo, incluidos doce emperadores y diecinueve emperatrices que rigieron los destinos de Europa desde mil seiscientos treinta y tres.
Observa el contraste fascinante entre los sarcófagos: el majestuoso sepulcro doble de María Teresa y su esposo Francisco de Lorena es una apoteosis barroca de bronce con querubines, coronas y ángeles de la victoria, mientras que justo al lado, su hijo José Segundo yace en un cofre de cobre completamente liso y austero, fiel a su filosofía ilustrada.
Camina hacia la capilla Franz Joseph: allí descansan tres sarcófagos cubiertos de flores frescas. En el centro, el del emperador Francisco José, que reinó durante sesenta y ocho años; a su derecha, su hijo el archiduque Rodolfo, hallado muerto en el misterioso pacto suicida de Mayerling; y a la izquierda, la emperatriz Elisabeth, Sissi, asesinada en Ginebra por un anarquista en mil ochocientos noventa y ocho.
Los monjes capuchinos siguen custodiando este silencio imperial. Has recorrido los triunfos, pasiones y sombras de la dinastía que forjó el corazón de Europa.