Santiago de Compostela: La Meta del Camino, el Pórtico de la Gloria y el Granito Eterno

Un emocionante recorrido por la meta milenaria de los peregrinos: la Plaza del Obradoiro, el Pórtico del Maestro Mateo y el vuelo del Botafumeiro

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  1. 1. Plaza del Obradoiro: El Clímax Sagrado del Peregrino

    Praza do Obradoiro, 15704 Santiago de Compostela, España

    Párese en el centro de las losas de granito gris de la Praza do Obradoiro y mire a su alrededor. A cualquier hora del día verá peregrinos recién llegados arrojando sus mochilas al suelo, abrazándose con lágrimas en los ojos o tumbándose boca arriba en el suelo de piedra para contemplar las dos torres barrocas de setenta y cuatro metros de la Catedral recortadas contra las nubes gallegas.

    La palabra Obradoiro significa en gallego taller u obra: durante siglos, este espacio estuvo ocupado por los talleres de los canteros que picaban a mano los bloques de granito para levantar la basílica. En mil setecientos treinta y ocho, el arquitecto Fernando de Casas Novoa diseñó la apoteósica fachada barroca para proteger de las lluvias atlánticas al primitivo pórtico románico medieval.

    Fíjese en la concha de vieira de bronce incrustada en el suelo en el centro exacto de la plaza: señala el punto cero y la meta final de todas las rutas de peregrinación de Europa.

    Suba la escalinata doble hacia el nártex para admirar la cumbre de la escultura románica: el Pórtico de la Gloria.

  2. 2. Pórtico de la Gloria: Las Doscientas Esculturas Vivas del Maestro Mateo

    Praza do Obradoiro, 15704 Santiago de Compostela, España

    Cruce el umbral y contemple con asombro la triple arcada del Pórtico de la Gloria. Tras diez años de una restauración milagrosa, las más de doscientas figuras talladas en granito vuelven a mostrar sus colores originales medievales: azules de lapislázuli, rojos de bermellón y panes de oro fino que dan a los rostros una vitalidad sobrehumana.

    Concluido en el año mil ciento ochenta y ocho por el genial Maestro Mateo por encargo del rey Fernando el Segundo de León, el tímpano central representa la gloria celestial de Cristo resucitado, rodeado por los cuatro evangelistas y los veinticuatro ancianos del Apocalipsis, que conversan entre sí y afinan sus instrumentos musicales de cuerda.

    En el parteluz, bajo la estatua de Santiago Apóstol, mire detrás del pilar: allí está arrodillado el Santo dos Croques, la propia autorrepresentación humilde del Maestro Mateo, a quien los estudiantes golpeaban tradicionalmente la frente tres veces para absorber su ingenio.

    Camine por la nave central hacia el resplandor de oro macizo del Altar Mayor.

  3. 3. Altar Mayor y el Abrazo al Apóstol: El Vuelo del Botafumeiro

    Praza das Praterías, 15704 Santiago de Compostela, España

    Mire hacia la cabecera de la nave central, donde se alza el impresionante baldaquino barroco de columnas salomónicas y ángeles dorados. En el centro del camarín brilla la estatua medieval de piedra de Santiago sedente, a la que los peregrinos acceden por una estrecha escalera trasera para rodearla con los brazos en el tradicional abrazo al Apóstol.

    Del crucero de la catedral cuelga una maroma de cáñamo que sostiene el famoso Botafumeiro, un incensario de latón bañado en plata de cincuenta y tres kilos de peso y metro y medio de altura. Tirado por ocho hombres llamados tiraboleiros, el incensario se eleva a más de veinte metros de altura, rozando la bóveda a casi setenta kilómetros por hora mientras esparce espesas nubes de incienso aromático.

    Este ritual nació en el siglo catorce con una función tanto espiritual como higiénica: disipar el olor corporal de los miles de peregrinos exhaustos y enfermos que dormían apiñados en el suelo de paja de las naves tras meses de viaje a pie.

    Baje la escalera hacia la cripta subterránea situada justo bajo el altar mayor.

  4. 4. Cripta Apostólica: El Secreto del Arca de Plata

    Catedral de Santiago, 15704 Santiago de Compostela, España

    Descienda los estrechos peldaños de piedra hacia la cripta subterránea excavada bajo el presbiterio. En este recogido espacio iluminado por lámparas votivas de aceite, una reja de forja protege una urna de plata repujada del siglo diecinueve adornada con motivos marianos y relieves de los doce apóstoles.

    En el interior de este arca descansan, según la venerada tradición milenaria, los restos óseos del apóstol Santiago el Mayor junto a los de sus fieles discípulos Teodoro y Atanasio, quienes trajeron su cuerpo por mar en una barca de piedra desde Palestina hasta las costas de Galicia tras ser martirizado en Jerusalén en el año cuarenta y cuatro.

    En mil quinientos ochenta y nueve, temiendo que el corsario inglés Francis Drake saqueara la catedral, el arzobispo Juan de Sanclemente ocultó las reliquias tras un muro hueco. Permanecieron perdidas durante casi trescientos años, hasta que fueron redescubiertas en unas excavaciones en mil ochocientos setenta y nueve y confirmadas por el Papa León Trece.

    Suba de nuevo a la superficie y salga a la amplia Plaza de la Quintana.

  5. 5. Plaza de la Quintana y la Puerta Santa: La Sombra del Peregrino

    Praza da Quintana, 15704 Santiago de Compostela, España

    Deténgase en los escalones de la Praza da Quintana y observe el majestuoso muro oriental de la catedral. En la parte baja de la plaza, la Quintana de Mortos, se halla la solemne Puerta Santa flanqueada por veinticuatro estatuas románicas de profetas y apóstoles recuperadas del antiguo coro de piedra del Maestro Mateo.

    La Puerta Santa permanece sellada con un muro de piedra y solo se abre ritualmente mediante golpes ceremoniales de martillo de plata por el arzobispo en la víspera del Año Santo Jacobeo, que se celebra únicamente cuando la festividad de Santiago, el veinticinco de julio, coincide en domingo.

    Al caer la noche sobre la plaza desierta, mire bajo la sombra del farol en la esquina de la Puerta Santa: el juego de luces y la columna saliente proyectan sobre el granito la silueta perfecta de un peregrino medieval con sombrero de ala ancha y bordón, conocido como la Sombra del Peregrino.

    Cruce el arco hacia el norte de la catedral para admirar la fachada del Hostal de los Reyes Católicos.

  6. 6. Hostal de los Reyes Católicos: El Hospital Real Plateresco

    Praza do Obradoiro 1, 15705 Santiago de Compostela, España

    Vuelva a contemplar el flanco norte del Obradoiro y admire la deslumbrante portada plateresca del Hostal de los Reyes Católicos. Tallada en granito fino como si fuera una pieza de orfebrería de plata, la portada despliega santos, ángeles, monstruos mitológicos y los escudos reales de armas sostenidos por el águila de San Juan.

    Tras su histórica visita en peregrinación a Santiago en mil cuatrocientos ochenta y seis, los Reyes Católicos Isabel y Fernando quedaron conmovidos por el desamparo de los peregrinos que llegaban extenuados y enfermos, por lo que ordenaron edificar en mil cuatrocientos noventa y nueve este Real Hospital para darles cobijo, alimento y asistencia médica gratuita.

    Fiel a su mandato fundacional de caridad de hace más de quinientos años, el hotel sigue ofreciendo cada día desayuno, comida y cena gratis a los diez primeros peregrinos que cruzan sus puertas mostrando la Compostela oficial.

    Camine por la Rúa do Franco hacia el Parque de la Alameda para despedirse con la mejor vista panorámica de la ciudad.

  7. 7. Parque de la Alameda y Rúa do Franco: El Mirador de las Dos Marías

    Paseo da Ferradura, 15705 Santiago de Compostela, España

    Ascienda por el Paseo da Ferradura en el Parque de la Alameda y apóyese en la barandilla de piedra del mirador. A través de las ramas de robles centenarios, eucaliptos y camelias en flor, se alza frente a usted la vista más majestuosa de Santiago: la Catedral emerge como una fortaleza dorada sobre un mar de tejados de teja musgosa y chimeneas de piedra.

    A la entrada del parque verá la colorida estatua de bronce de Las Dos Marías, Coralia y Maruxa Fandiño, dos hermanas que en los años cincuenta y sesenta paseaban todos los días a las dos en punto de la tarde vestidas con chillones vestidos de seda y maquillaje extravagante, convirtiéndose en un símbolo popular de resistencia y libertad ante el gris conformismo de la época.

    Al regresar por la Rúa do Franco, deténgase en sus tabernas tradicionales para brindar con vino blanco de Ribeiro servido en cuncas de loza blanca y degustar una ración de pulpo a feira espolvoreado con pimentón.

    Respire el aire fresco cargado del aroma de la lluvia y la piedra milenaria. Ha alcanzado la meta y el alma eterna de Galicia.