El París Real y Literario: Jardines de las Tullerías, Museo del Louvre y Saint-Germain-des-Prés

Paseo por el eje histórico francés—desde los salones del Rey Sol hasta los cafés existencialistas de Sartre y Simone de Beauvoir

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  1. 1. La Pirámide del Louvre y el Patio Napoleón: De Fortaleza a Museo Universal

    Rue de Rivoli, 75001 Paris

    Párate en la inmensa explanada de adoquines del Patio Napoleón y alza la vista hacia la luminosa pirámide de cristal de veintiún metros de altura que se alza en su centro. Diseñada por el arquitecto chino-estadounidense Ieoh Ming Pei e inaugurada en mil novecientos ochenta y nueve para el bicentenario de la Revolución Francesa, esta vanguardista estructura de seiscientos setenta y tres rombos de vidrio sirve como puerta de entrada al museo más visitado del planeta.

    Este descomunal complejo nació a finales del siglo doce como una sombría fortaleza medieval mandada construir por el rey Felipe Augusto para proteger París de las invasiones inglesas; todavía hoy puedes descender al subsuelo y tocar los fosos de piedra y la base del gran torreón del castillo original.

    En mil setecientos noventa y tres, en plena Revolución Francesa, la Asamblea Nacional abrió las puertas del palacio real como museo público gratuito para que el pueblo disfrutara de las obras maestras antes reservadas a la realeza, como la enigmática Gioconda de Leonardo da Vinci y la Venus de Milo.

    Camina hacia el oeste pasando bajo el delicado Arco del Triunfo del Carrusel hacia los Jardines de las Tullerías.

  2. 2. Los Jardines de las Tullerías y el Arco del Carrusel: El Gran Eje Real

    Pl. du Carrousel, 75001 Paris

    Camina bajo los mármoles rosas del Arco de Triunfo del Carrusel, levantado por Napoleón Bonaparte entre mil ochocientos seis y mil ochocientos ocho para celebrar sus triunfos militares en Austerlitz. Asómate a la amplia avenida de grava de los Jardines de las Tullerías y contempla la grandiosa perspectiva recta del Eje Histórico que se proyecta hacia la Plaza de la Concordia, los Campos Elíseos y el lejano Arco del Triunfo.

    Estos jardines fueron creados en mil quinientos sesenta y cuatro por la reina florentina Catalina de Médici junto a su desaparecido Palacio de las Tullerías, en un solar ocupado antes por talleres de fabricación de tejas (tuiles). En mil seiscientos sesenta y cuatro, el genial jardinero real André Le Nôtre rediseñó el parque en el estricto estilo barroco geométrico a la francesa, con grandes estanques circulares.

    El Palacio de las Tullerías fue incendiado con antorchas de petróleo en mayo de mil ochocientos setenta y uno durante la sangrienta Semana de la Comuna de París, quedando solo sus jardines como remanso verde para los parisinos.

    Sal por la cancela que da al río Sena y cruza la pasarela peatonal del Pont des Arts.

  3. 3. Pont des Arts y el Institut de France: La Pasarela de los Candados

    Pont des Arts, 75006 Paris

    Pisa las tablas de madera del Pont des Arts y siente la brisa fresca del río Sena. Construido entre mil ochocientos dos y mil ochocientos cuatro por orden de Napoleón, este fue el primer puente de hierro fundido erigido en la historia de París, diseñado como una pasarela ajardinada con bancos de madera y naranjos en macetas.

    A principios del siglo veintiuno, esta pasarela se convirtió en el epicentro mundial de la moda de los candados del amor: parejas de enamorados grababan sus iniciales en candados metálicos, los enganchaban a las barandillas de alambre y arrojaban la llave al Sena. En dos mil catorce, cuando el peso de casi un millón de candados alcanzó las cuarenta y cinco toneladas y derribó parte de la barandilla, el ayuntamiento los retiró sustituyendo las rejillas por paneles de vidrio transparente.

    Al frente, al otro lado del río, resplandece la cúpula neoclásica del Institut de France, fundado gracias al legado del cardenal Mazarino en mil seiscientos sesenta y uno, sede de la prestigiosa Academia Francesa encargada de salvaguardar la lengua de Molière.

    Entra en la margen izquierda y camina por la Rue Bonaparte hacia la Abadía de Saint-Germain-des-Prés.

  4. 4. Iglesia de Saint-Germain-des-Prés: La Abadía de los Reyes Merovingios

    3 Pl. Saint-Germain des Prés, 75006 Paris

    Detente ante el sobrio campanario de piedra de Saint-Germain-des-Prés y contempla la nave de la iglesia más antigua que se conserva en todo París. Fundada en el año quinientos cincuenta y ocho por el rey merovingio Childeberto Primero para custodiar la túnica de San Vicente traída de Zaragoza, esta abadía benedictina se alzaba en soledad rodeada de prados abiertos (des prés) más allá de las murallas de la ciudad.

    Durante los siglos noveno y décimo, los drakkars de los invasores vikingos remontaron el Sena y saquearon e incendiaron la abadía en cuatro ocasiones sucesivas, obligando a los monjes a reconstruirla con gruesos muros defensivos y una torre-fortaleza.

    Al entrar al templo, maravíllate con los frescos polícromos del siglo diecinueve y acércate a la capilla norte: en ella descansa la tumba del filósofo y matemático René Descartes, padre del racionalismo moderno y autor de la célebre máxima Pienso, luego existo, cuyos restos fueron repatriados de Suecia en mil ochocientos diecinueve.

    Sal a la plaza y contempla los dos templos literarios del existencialismo: el Café de Flore y Les Deux Magots.

  5. 5. Café de Flore y Les Deux Magots: El Nido del Existencialismo

    172 Bd Saint-Germain, 75006 Paris

    Párate en la acera del Boulevard Saint-Germain ante las terrazas con toldos verdes del Café de Flore y Les Deux Magots. En estas mesas redondas de caoba se forjó gran parte del pensamiento filosófico y literario del siglo veinte. Durante la Ocupación nazi y la posguerra, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir se instalaron aquí desde las nueve de la mañana hasta la medianoche, escribiendo sus obras maestras El ser y la nada y El segundo sexo mientras se calentaban junto a la estufa de carbón.

    Sartre escribió más tarde: Los caminos de la libertad pasaban por el Flore; nos instalamos allí y éramos como en nuestra casa. A pocos metros, en Les Deux Magots—bautizado así por dos estatuas de sabios comerciantes chinos de madera colgadas de sus columnas—, Ernest Hemingway, James Joyce y Pablo Picasso bebían ajenjo y redactaban poemas.

    Más tarde, los clubes subterráneos de jazz de las bodegas del barrio vibraban con la trompeta de Boris Vian y la voz de Juliette Gréco, convirtiendo Saint-Germain en la capital mundial de la libertad intelectual y bohemia.

    Avanza hacia el sur por la Rue Bonaparte hasta la monumental Iglesia de Saint-Sulpice.

  6. 6. Iglesia de Saint-Sulpice: El Meridiano Oculto y los Frescos de Delacroix

    2 Pl. Saint-Sulpice, 75006 Paris

    Párate en la Plaza de Saint-Sulpice frente a la monumental fachada de doble columnata dórica e jónica y observa sus dos torres campanario: la torre norte mide setenta y tres metros, mientras que la torre sur quedó inacabada a sesenta y ocho metros de altura tras el estallido de la Revolución Francesa. Saint-Sulpice es la segunda iglesia más grande de París, solo superada por Notre-Dame.

    Entra y mira al suelo de mármol del transepto: verás una tira de latón incrustada que cruza toda la nave hasta un obelisco de mármol blanco de diez metros de altura. Se trata de un gnomon astronómico instalado en mil setecientos cuarenta y tres por astrónomos del Observatorio de París para medir el solsticio y calcular con exactitud científica la fecha de la Pascua cristiana, popularizado en la novela El Código Da Vinci como la mística Línea Rosa.

    En la primera capilla a tu derecha se conservan dos obras maestras monumentales al óleo del pintor romántico Eugène Delacroix: La lucha de Jacob con el ángel y Heliodoro expulsado del templo, pintadas entre mil ochocientos cincuenta y cinco y mil ochocientos sesenta y uno.

    Camina doscientos metros hacia el este hasta las verjas doradas de los Jardines de Luxemburgo.

  7. 7. Los Jardines de Luxemburgo y el Palacio del Senado: El Jardín de las Reinas

    Rue de Médicis, 75006 Paris

    Pasa bajo las verjas de hierro forjado con puntas doradas y adéntrate en la luminosa explanada de los Jardines de Luxemburgo. Ante ti se alza la refinada fachada de piedra del Palacio de Luxemburgo, sede del Senado de la República Francesa, mandado construir en mil seiscientos quince por la reina regente María de Médici, viuda de Enrique Cuarto, deseosa de recrear en París el estilo del Palacio Pitti y los Jardines de Boboli de su infancia en Florencia.

    En el gran estanque octogonal central, generaciones de niños parisinos han navegado pequeños veleros de madera empujados con varas de avellano desde hace más de un siglo. Alrededor de los parterres de flores se alzan más de cien estatuas, entre ellas la galería de reinas y damas ilustres de Francia esculpidas en mármol blanco.

    Bajo la densa sombra de los plátanos al este del palacio se esconde la romántica Fuente Médici de mil seiscientos treinta, con su largo estanque flanqueado por hiedras donde la estatua del gigante Polifemo acecha a los jóvenes amantes Acis y Galatea.

    Siéntate en una de las tradicionales sillas de metal verde del parque mientras cae la tarde. Has recorrido el corazón artístico, filosófico y monumental más deslumbrante de París.