El Madrid de las Letras y los Maestros: Siglo de Oro, el Prado y el Retiro

Un paseo literario y artístico—desde las huellas de Cervantes y Lope de Vega hasta las Meninas de Velázquez y el Palacio de Cristal

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  1. 1. Plaza de Santa Ana: El Corazón Teatral del Siglo de Oro

    Plaza de Santa Ana, 28012 Madrid

    Párate en el centro adoquinado de la Plaza de Santa Ana y contempla las terrazas arboladas que se extienden entre dos siglos de literatura española. A un lado se alza la sobria estatua de mármol del dramaturgo barroco Pedro Calderón de la Barca; al otro, la conmovedora efigie en bronce de Federico García Lorca sosteniendo una alondra a punto de echar a volar.

    La plaza se abre frente a la fachada neoclásica del Teatro Español. En este exacto solar funcionó desde mil quinientos ochenta y tres el célebre Corral del Príncipe, el teatro al aire libre donde la plebe y los nobles de Madrid se agolpaban de pie para aplaudir con frenesí o arrojar verduras podridas durante los estrenos de las comedias de Lope de Vega y Tirso de Molina.

    La plaza actual nació a principios del siglo diecinueve cuando José Bonaparte, apodado el rey plazuelas, ordenó demoler el convento de monjas carmelitas que ocupaba el lugar para abrir aire y luz en el denso tejido urbano medieval.

    Adéntrate por la Calle de las Huertas en el corazón del Barrio de las Letras.

  2. 2. Calle de las Huertas y los Versos Dorados: El Duelo de Ingenios

    Calle de las Huertas 18, 28014 Madrid

    Baja la mirada al pavimento de la Calle de las Huertas y lee las frases y versos grabados en bronce y letras doradas entre los adoquines: fragmentos de El Quijote, citas satíricas de Francisco de Quevedo y metáforas barrocas de Luis de Góngora. Estás recorriendo la mayor concentración de genio literario por metro cuadrado de la historia universal.

    En este reducido puñado de callejuelas residieron simultáneamente los mayores escritores del Siglo de Oro español: Cervantes, Lope de Vega, Quevedo y Góngora. Lejos de vivir en armonía, se enzarzaron en encarnizadas guerras poéticas. Góngora se burlaba de la gran nariz de Quevedo escribiendo Érase un hombre a una nariz pegado, y Quevedo se vengó comprando la casa donde vivía de alquiler su arruinado rival para desahuciarlo a la calle de inmediato.

    Al final de la calle se alza la Iglesia de San Sebastián, donde Lope de Vega fue enterrado, donde Gustavo Adolfo Bécquer contrajo matrimonio y donde fue bautizado el pintor de reyes Francisco de Goya.

    Gira a la izquierda por la Calle Cervantes hacia la Casa Museo de Lope de Vega.

  3. 3. Casa Museo de Lope de Vega & Convento de las Trinitarias: La Tumba de Cervantes

    Calle de Cervantes 11, 28014 Madrid

    Detente ante el número once de la Calle de Cervantes: ironías de Madrid, la casa donde vivió durante veinticinco años el dramaturgo Lope de Vega se encuentra en la calle dedicada a su eterno rival literario, mientras que Cervantes murió en la cercana Calle de Lope de Vega.

    Entra al patio y jardín trasero de la Casa Museo de Lope de Vega: en este rincón de flores, parras y pozos de agua, el Fénix de los Ingenios escribía febrilmente cientos de sus más de mil quinientas obras de teatro antes de morir en mil seiscientos treinta y cinco. El propio Cervantes, admirado y resignado ante su éxito arrollador, lo bautizó como Monstruo de la Naturaleza.

    Unos pasos más adelante se alza el sobrio muro de ladrillo del Convento de las Trinitarias Descalzas. Fue aquí donde Miguel de Cervantes pidió ser enterrado en abril de mil seiscientos dieciséis en señal de eterna gratitud a los frailes trinitarios, quienes habían pagado su rescate tras cinco años de cautiverio en las mazmorras piratas de Argel. En dos mil quince, arqueólogos forenses hallaron sus restos óseos en la cripta del templo.

    Avanza hacia el este hacia las frondosas arboledas del Paseo del Prado.

  4. 4. El Museo del Prado: El Olimpo de Velázquez y Goya

    Calle de Ruiz de Alarcón 23, 28014 Madrid

    Párate frente a la estatua de bronce de Diego Velázquez sentado con paleta y pincel ante la entrada monumental de Juan de Villanueva del Museo del Prado. Diseñado en mil setecientos ochenta y cinco por orden de Carlos Tercero como Gabinete de Historia Natural, el edificio fue inaugurado en mil ochocientos diecinueve por Fernando Séptimo como Museo Real de Pinturas, albergando la colección artística más deslumbrante de los monarcas españoles.

    En la Sala Doce te espera la cumbre del arte universal: Las Meninas de Velázquez, pintadas en mil seiscientos cincuenta y seis en el Alcázar de Madrid. Velázquez pintó al espectador en el lugar exacto de los reyes Felipe Cuarto y Mariana de Austria, reflejados en el espejo del fondo, convirtiendo el acto de mirar en un juego magistral de realidad e ilusión óptica.

    Pocos pasos más allá se encuentran las sobrecogedoras Pinturas Negras de Francisco de Goya, como Saturno devorando a su hijo, arrancadas directamente de las paredes de su casa de campo, la Quinta del Sordo, y las obras maestras flamencas de El Bosco, como El jardín de las delicias.

    Sal al bulevar ajardinado y admira la Fuente de Neptuno en el Paseo del Prado.

  5. 5. El Paisaje de la Luz y la Fuente de Neptuno: El Bulevar de la Ilustración

    Plaza Cánovas del Castillo, 28014 Madrid

    Párate junto a la glorieta de la Plaza de Cánovas del Castillo y contempla al dios del mar Neptuno sobre su carroza en forma de concha marina tirada por caballos marinos, empuñando su tridente de hierro. Esculpida en mármol blanco de Montesclaros por Juan Pascual de Mena en mil setecientos ochenta y cuatro, esta fuente es el gemelo mitológico de la vecina Fuente de Cibeles.

    Este magnífico paseo forma parte del Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en dos mil veintiuno. El rey ilustrado Carlos Tercero transformó este antiguo prado extramuros en el primer bulevar urbano de Europa diseñado expresamente para combinar la naturaleza con centros públicos de arte, ciencia y aprendizaje al alcance de todos los ciudadanos.

    Alrededor de la fuente se alzan palacios históricos y hoteles centenarios como el Palace y el Ritz, construidos por orden del rey Alfonso Trece en mil novecientos diez para alojar a la realeza europea que asistió a su boda real.

    Sube por la Calle de Alfonso Doce hacia las monumentales rejas de entrada al Parque del Buen Retiro.

  6. 6. El Estanque Grande del Retiro y el Monumento a Alfonso XII

    Paseo de Colombia 2, 28009 Madrid

    Acércate a la barandilla de piedra del Estanque Grande del Retiro y observa a decenas de barquitas de remos azules surcando las aguas mientras las carpas doradas nadan cerca de la orilla. Creado en mil seiscientos treinta y cuatro por el arquitecto Juan Gómez de Mora para el rey Felipe Cuarto, este estanque era el escenario acuático de las naumaquias o simulacros de combates navales y fiestas teatrales de la corte barroca.

    Presidiendo el agua se alza la impresionante columnata jónica semicircular del monumento al rey Alfonso Doce, inaugurado en mil novecientos veintidós. En lo alto de su torre central de treinta metros se alza la colosal estatua ecuestre de bronce de Alfonso Doce, escoltada por leones de piedra, sirenas y alegorías de la Paz y la Libertad.

    Durante los domingos soleados, este rincón del parque se llena de titiriteros, retratistas, músicos callejeros y lectores, manteniendo vivo el espíritu popular y relajado del pulmón verde madrileño.

    Camina hacia el sur entre castaños de Indias hacia la joya transparente del Palacio de Cristal.

  7. 7. El Palacio de Cristal: La Catedral de Vidrio y Hierro

    Paseo de la República de Cuba 4, 28009 Madrid

    Párate frente a la escalinata de piedra a orillas del pequeño lago artificial y contempla la etérea catedral transparente del Palacio de Cristal. Inspirado en el Crystal Palace de Londres, este pabellón de hierro forjado, cristal y cerámica vidriada fue diseñado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco en mil ochocientos ochenta y siete para albergar la Exposición de Flora Tropical de las Islas Filipinas.

    Observa cómo los rayos de sol atraviesan la cúpula de vidrio de más de veintidós metros de altura y se reflejan en el agua del estanque, de donde emergen las raíces aéreas de cipreses de los pantanos traídos de Luisiana que crecen semisumergidos en el agua, con patos y tortugas descansando en sus troncos.

    Los frisos cerámicos de la base exterior fueron creados por el ceramista Daniel Zuloaga, decorados con dragones alados y estrellas. En mayo de mil novecientos treinta y seis, este palacio de cristal fue el insólito escenario donde los diputados de las Cortes eligieron a Manuel Azaña como presidente de la Segunda República Española.

    Respira la paz del agua y la luz bajo las bóvedas de cristal. Has recorrido los versos de oro, los lienzos inmortales y la belleza serena de Madrid.