Florencia y los Médici: La Cúpula de Brunelleschi, el Ponte Vecchio y el David
El sendero de los maestros del Renacimiento—desde los secretos de mármol del Duomo hasta la Galería Uffizi y las orillas del Arno
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1. Piazza del Duomo y la Cúpula de Brunelleschi: El Desafío Imposible
Piazza del Duomo, 50122 Firenze FI
Párate en medio del bullicio de la Piazza del Duomo y alza la cabeza hacia los ciento catorce metros de la deslumbrante cúpula de ladrillo rojo de Santa Maria del Fiore. Estás ante el mayor logro de la ingeniería del Renacimiento. Durante más de un siglo, la catedral permaneció con un agujero colosal abierto hacia el cielo porque ningún arquitecto del mundo sabía cómo levantar una cúpula de cuarenta y cinco metros de diámetro sin que colapsara por su propio peso.
En mil cuatrocientos dieciocho, Filippo Brunelleschi ganó el concurso ideando un sistema audaz sin precedentes: una cúpula doble autoportante que no requería ningún andamio de madera apoyado en el suelo. Dispuso cuatro millones de ladrillos en un patrón geométrico entrelazado en espina de pez que distribuía las tensiones a medida que la estructura ascendía.
Para mantener a los albañiles trabajando en las alturas sin perder tiempo bajando y subiendo los cuatrocientos sesenta y tres escalones, Brunelleschi mandó instalar cocinas y cantinas suspendidas en las plataformas de la cúpula, sirviendo vino aguado para evitar caídas.
Camina unos pasos hacia el Baptisterio octogonal frente a la fachada de mármoles polícromos.
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2. El Baptisterio de San Juan y las Puertas del Paraíso
Piazza San Giovanni, 50122 Firenze FI
Detente ante la puerta este del Baptisterio de San Juan y contempla los diez paneles de bronce dorado que relatan escenas del Antiguo Testamento. Cuando un joven Miguel Ángel Buonarroti se detuvo ante estas puertas décadas después, exclamó con admiración que eran tan bellas que eran dignas de ser las Puertas del Paraíso, el nombre con el que han pasado a la historia del arte.
El escultor Lorenzo Ghiberti dedicó veintisiete años ininterrumpidos de su vida, de mil cuatrocientos veinticinco a mil cuatrocientos cincuenta y dos, a fundir, cincelar y dorar estas planchas de bronce. Fue el primer artista que aplicó las recién descubiertas leyes de la perspectiva lineal al relieve en metal, creando una asombrosa sensación de profundidad tridimensional con figuras en primer plano casi exentas.
En este baptisterio recibieron el sacramento del bautismo generaciones enteras de florentinos ilustres, entre ellos el propio poeta Dante Alighieri en mil doscientos sesenta y cinco.
Dirígete hacia el sur por la elegante Via dei Calzaiuoli hasta la animada Piazza della Repubblica.
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3. Piazza della Repubblica: El Antiguo Foro y los Cafés Literarios
Piazza della Repubblica, 50123 Firenze FI
Párate bajo el monumental arco triunfal del Arcone y mira hacia el centro de la Piazza della Repubblica, donde gira alegremente un carrusel clásico de caballitos de madera. Bajo el pavimento moderno descansa el foro de la antigua colonia romana de Florentia, fundada por los veteranos de Julio César en el año cincuenta y nueve antes de Cristo.
La Columna de la Abundancia marca el cruce exacto del cardo y el decumano romanos. Durante la Edad Media y el Renacimiento, este espacio albergó el bullicioso Mercado Viejo y el gueto judío de la ciudad, antes de ser completamente demolido y transformado a finales del siglo diecinueve durante las reformas urbanas de la Unificación de Italia.
En los elegantes veladores de cafés históricos como Giubbe Rosse y Paszkowski, los poetas vanguardistas del movimiento futurista se enzarzaban a principios del siglo veinte en acaloradas discusiones literarias que a menudo acababan en sonadas peleas de puñetazos.
Da unos pasos al sur hacia las galerías abiertas del Mercato Nuovo.
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4. El Mercato Nuovo y la Fuente del Porcellino: El Secreto del Jabalí
Piazza del Mercato Nuovo, 50123 Firenze FI
Acércate a la Fuente del Porcellino en la esquina sur de la logia de piedra del Mercato Nuovo. Observa cómo el hocico del jabalí de bronce brilla con un resplandor dorado de oro pulido debido al roce continuo de las manos de millones de visitantes que buscan buena fortuna.
La escultura de bronce fue fundida en mil seiscientos doce por Pietro Tacca como copia de un mármol helenístico que el papa Pío Cuarto había regalado a Cosme Primero de Médici. La tradición dicta que debes colocar una moneda en la boca del animal y dejarla resbalar: si cae a través de la rejilla de la alcantarilla del agua, la suerte te sonreirá y regresarás a Florencia.
En el centro del pavimento de la logia verás una rueda de mármol bicolor incrustada en el suelo, la Piedra del Escándalo. Durante el Renacimiento, los comerciantes insolventes y deudores en bancarrota eran azotados públicamente en las nalgas desnudas contra esta piedra ante las burlas del pueblo.
Camina una manzana hacia el este para entrar en la soberbia Piazza della Signoria.
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5. Piazza della Signoria y Palazzo Vecchio: El Escenario del Poder
Piazza della Signoria, 50122 Firenze FI
Párate en la explanada de la Piazza della Signoria frente a la imponente torre almenada de noventa y cuatro metros del Palazzo Vecchio. A la entrada del palacio se alza la réplica monumental del David de Miguel Ángel, colocado exactamente donde el original de mármol custodió la puerta del gobierno desde mil quinientos cuatro como símbolo desafiante de la libertad de la República frente a los tiranos.
A tu derecha se abre la Loggia dei Lanzi, una auténtica galería de esculturas al aire libre. Contempla el asombroso Perseo de bronce de Benvenuto Cellini alzando la cabeza cortada de Medusa con serpientes retorciéndose, y el dramático Rapto de las Sabinas de Giambologna, tallado de un único bloque de mármol blanco.
En el pavimento de la plaza, una placa circular de granito marca el lugar exacto donde en mayo de mil cuatrocientos noventa y ocho fue ahorcado y quemado en la hoguera el fanático monje dominico Girolamo Savonarola, tras haber instigado la célebre Hoguera de las Vanidades para quemar cuadros y libros.
Avanza entre las dos columnatas paralelas del patio de la Galería de los Uffizi.
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6. Galería Uffizi y el Corredor Vasariano: El Legado de los Médici
Piazzale degli Uffizi 6, 50122 Firenze FI
Pasea a lo largo del estrecho patio porticado del Piazzale degli Uffizi flanqueado por las hornacinas con estatuas de los genios toscanos: Giotto, Maquiavelo, Leonardo da Vinci, Galileo Galilei. En mil quinientos sesenta, el gran duque Cosme Primero de Médici encargó a su arquitecto de confianza Giorgio Vasari construir este edificio para agrupar las trece oficinas judiciales o uffizi de la ciudad.
En la última planta, los Médici instalaron su fabulosa colección privada de cuadros de Botticelli, Rafael y Caravaggio. Cuando la dinastía se extinguió en mil setecientos treinta y siete, la última heredera Ana María Luisa de Médici firmó el histórico Pacto de Familia, donando todos los tesoros de la casa a la ciudad de Florencia con la condición inquebrantable de que jamás salieran de ella.
Por encima de los arcos del piso superior discurre el Corredor Vasariano, un pasadizo secreto elevado de un kilómetro de largo que permitía a los grandes duques caminar discretamente desde el Palazzo Vecchio hasta el Palacio Pitti sin mezclarse con la plebe.
Asómate al extremo del patio que se abre sobre las aguas del río Arno y contempla el Ponte Vecchio.
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7. Ponte Vecchio: Joyas, Amor y el Paso Secreto sobre el Río Arno
Ponte Vecchio, 50125 Firenze FI
Pisa las losas de piedra del Ponte Vecchio y contempla los pequeños talleres y tiendas colgantes de madera pintada con contraventanas amarillas sostenidas sobre vigas que sobresalen sobre el río Arno. Reconstruido en mil trescientos cuarenta y cinco tras una destructiva riada medieval, este es el puente de arcos rebajados de piedra más antiguo de Europa.
Originalmente, el puente estaba ocupado por carniceros y curtidores de cuero que arrojaban vísceras y desperdicios pestilentes directamente a las aguas. En mil quinientos noventa y tres, el gran duque Fernando Primero de Médici no soportaba el hedor que subía hasta su Corredor Vasariano y expulsó por decreto a los carniceros, ordenando que solo joyeros y orfebres de oro pudieran ocupar las tiendas.
Durante la Segunda Guerra Mundial en agosto de mil novecientos cuarenta y cuatro, cuando las tropas alemanas en retirada volaron todos los demás puentes de Florencia con dinamita, el Ponte Vecchio fue el único perdonado por orden expresa debido a su incomparable valor histórico.
Apóyate en el pretil de piedra central frente al busto de Benvenuto Cellini mientras el sol poniente tiñe de dorado las aguas del Arno. Has recorrido el sendero eterno donde nació la luz del Renacimiento.